
Ella es, Juana Alonso Santizo, una mujer indígena de Guatemala que dejó su ciudad natal “Huehuetenango, San Mateo, Guatemala” con la esperanza de llegar a Estados Unidos, sin saber que sería el inicio de una gran pesadilla.
La guatemalteca se encontraba capturada por el coyote en una casa privada junto a otras dos mujeres, quienes eran forzadas a trabajar para los captores.
Una de las víctimas encontró la manera de llamar y denunciar a los secuestradores, al momento de ser rescatadas las dos mujeres acusaron a Santizo de estar vinculada a los secuestradores, aprovechándose del hecho de que no podía entender las denuncias en su contra por ser maya hablante y solo dominar el idioma “chuj”.
La policía local de Reynosa detuvo a Santizo y la llevó a una estación de policía local, pero durante el interrogatorio Juanita se enfrentó nuevamente al no dominar el idioma “español” y no contesto las preguntas que le fueron realizadas por las autoridades.
La guatemalteca asegura que los oficiales la golpearon y la amenazaron apuntándola con armas de fuego obligándola así a firmar una declaración auto incriminatoria, sin la presencia de un abogado, ni de un traductor.
En noviembre de 2014 Santizo fue transferida a una prisión estatal en Reynosa, en donde no recibió educación ni atención médica a pesar de que estuvo enferma de taquicardia.
La guatemalteca ha aprendido un poco del idioma “español” gracias a sus compañeras de prisión.
Pero desde hace dos años, se encendió una luz en el obscuro camino de Juanita. Conoció a Alma Delia Reyna, a quien se acercó y pidió ayuda, argumentando que no tenía familia, ni dinero; Al conocer Reyna su caso se conmovió y desde ese día se hizo una promesa: (Hacer todo lo posible por conseguir la libertad de Juanita).
A través de las redes sociales se hizo un llamado a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), llamado que fue atendido y viajaron hasta Reynosa para conocer la historia que conmocionó a miles de reynosenses. Juanita sobrevive vendiendo bolsas hechas de rafia, con dulces adentro, las bolsas son fabricadas por ella misma, mientras su amiga Alma Delia la apoya vendiendo las bolsas entre sus conocidos.
La familia de Santizo, a quien ella no pudo contactar sino hasta abril de 2018, con mucho esfuerzo cubrió el costo para que un intérprete viajará de Guatemala a México, para asistirla por primera vez en casi cuatro año, de esta manera pudo declarar nuevamente ante el juez.
Pero al parecer el esfuerzo de la familia guatemalteca fue en vano, ya que la agente del Ministerio Público (MP) en una ampliación de declaración que duro más de 6 horas, invalidó la traducción, argumentando que la perito no era de la confianza de ella, ni de las autoridades, por esta razón no podrían validar la versión de los hechos que sostuvo el traductor.
Ahora, solo queda esperar que el magisterio otorgue una resolución del incidente a la libertad de Juanita, ante el magistrado y confiar en que se abra nuevamente la investigación ante el MP por los golpes y maltrato que sufrió la guatemalteca.









