* Apoyo tardío

 * Turbulencia financiera

*  Tensa calma

Por Rodrigo Santamaría

Hay quien considera que la reunión de priístas con el presidente Enrique Peña Nieto, hace una semana es una muestra tardía de apoyo incondicional, para apuntalar la vapuleada imagen del mandatario por los escándalos de corrupción que se han registrado en su círculo cercano de colaboradores, la incapacidad de su gobierno para resolver y afrontar crisis como la de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, el descontento del magisterio por la Reforma Educativa, así como por la vergonzosa fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Es evidente que los yerros de la actual administración federal han socavado el de por sí limitado apoyo de la población, con el que arribó al poder el presidente Peña Nieto. El mal manejo de crisis sociales, en el que los funcionarios de primer nivel, los hombres de confianza del presidente han exhibido su incompetencia, desconocimiento e insensibilidad, han afectado directamente la imagen del mandatario nacional.

A lo anterior se suma, que el titular del Ejecutivo Federal tardó en realizar movimientos en diversas dependencias, fue cuestionado por mantener en su cargo a funcionarios involucrados en escándalos o cuya acción no solo no resolvió las problemáticas sino que las maximizó, y eso sí es una responsabilidad directa del Presidente de la República.

La reunión de los tricolores sirvió como espaldarazo a su máximo líder, así como para enviar un mensaje de unidad, de renovación hacia el interior y de que muchas de las reglas del sistema presidencialista están de vuelta pero con nueva imagen.

Lo que no es una cuestión meramente estética es la devaluación del peso, sí porque eso representa la pérdida que nuestra moneda ha sufrido con respecto al dólar estadounidense desde noviembre del año pasado que se ubicaba en niveles de 13.60 pesos, una diferencia considerable, si tomamos en cuneta que al cierre de esta edición se situaba en los 16.60 pesos.

La explicación que dan los analistas financieros es que esto es resultado de las perspectivas de menores precios del petróleo, el incremento de interés referencial para el 2015 en Estados Unidos, así como la caída de la bolsa de valores de China y los problemas suscitados en Grecia. Todos estos factores son ajenos al país, se podría decir, sí pero también hay que tomar en cuenta lo que ha hecho el Banco de México, que ha salido a subastar millones de dólares de la reservas para evitar el deslizamiento de la moneda, medida que ha mostrado ser altamente inefectiva y sin embargo se siguen dilapidando reservas que un momento resultaron ser históricas.

Esta situación ha traído preocupación a los sectores productivos de la entidad y del país, aunque en diversas esferas se quiere infundir confianza asegurando que con un dólar fuerte se favorece la exportación de mercancías de nuestro país, ya que conviene más a los consumidores norteamericanos.

Aquí la pregunta es ¿a cuales exportadores de la región puede beneficiar? ¿en qué sectores se encuentran? Y finalmente ¿ ese beneficio traerá las divisas que se pierden al tener que importar insumos más caros para la fabricación de productos?.

Un beneficiario directo del aumento del dólar, al menos a nivel regional, es el comercio de la frontera norte del estado. Ahí el sector restaurantero, los supermercados y los pequeños negocios pueden tener un repunte en ventas, ya que el ahorro que muchos tamaulipecos veían al comprar del lado estadounidense porque era más económico se pierde y resulta en muchos casos más económico hacerlo en el país.

Las previsiones de economistas locales y de algunos dirigentes de la iniciativa privada, no son nada halagüeñas, señalan que para finalizar el año se presentará una devaluación igual o pero a la registrada a finales de 1994, con el famoso error de diciembre, pronóstico que todos deseamos que sea erróneo ya que eso traería funestas consecuencias a todo el país.

Y hablando de efectos negativos, tenemos que referirnos al conflicto magisterial, el cual parece haberse calmado, sin embargo todo indica que hay una tensa calma porque el período vacacional redujo las movilizaciones de los maestros en la frontera norte y también en el centro y sur del estado.

Sin embargo los profesores han sido muy claros y explícitos es el sentido de que no están en contra de ser evaluados, sino en la falta de claridad para el proceso, así como en las trampas que se les han puesto en el mismo, donde para poder realizar la prueba se les pide que renuncien a su actual régimen laboral, algo que afirman atenta contra sus derechos laborales y convierte de facto en una reforma laboral, lo que se anunció como una reforma educativa.

En Tamaulipas la disidencia magisterial comenzó siendo tibia, pero conforme se fueron conociendo y difundiendo las irregularidades del proceso de evaluación ello cambio, por lo que fue generando fuerza, a tal punto que aseguran el inicio del próximo ciclo escolar programado para el 24 de agosto está en riesgo.

Es por todos conocido, los excesos en los que los sindicatos de nuestro país han caído, ahí están las inexplicables fortunas de líderes petroleros, electricistas y no se diga magisteriales. Tal vez por eso poco eco han echo las demandas de los maestros entre la sociedad e incluso en otros sindicatos como el de los trabajadores de la salud y los petroleros.

En este punto, cabe destacar que ls mismos profesores reniegan de la actitud de sus dirigentes, quienes dicen hacen las veces de voceros de las autoridades en vez de ser vigilantes de sus derechos.

Si los maestros no se niegan a ser evaluados y sus demandas no se exceden, como sucedió en el pasado para obtener prebendas y tratos preferenciales, su lucha podrá tener cierto respaldo social, en caso contrario no habrá sector que los respalde y el gobierno justificará sus acciones en aras de la calidad educativa.