Última Frontera

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Por Rodrigo Santamaría

  • Retroceso
  • Extremismo

Desde hace una década al menos, la Iglesia Católica en México ha venido inmiscuyéndose en asuntos seculares, queriendo ser un factor político y factor para la toma de decisiones de nuestro país.

Des del el gobierno del ex presidente Vicente Fox, los grupos eclesiásticos han escalado influencia en muchos estados, pretendiendo erigirse como poder político, como si no les bastase ser el poder religioso que son, al parece han olvidado que Jesucristo dijo “A César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios”.

Esto viene a colación debido al Editorial publicado en el semanario “Desde la fe”, órgano de la Arquidiócesis de México, en el que la Iglesia Católica pide intervenir en la guerra contra el Estado Islámico, al asegurar que nuestro país “no puede regatear su apoyo a la guerra contra el terrorismo escudándose en la no intervención, pues de asumir esa postura pusilánime, tarde o temprano seremos víctimas de un terrorismo que por ahora solo vemos de lejos, pero que ni siquiera imaginamos la desolación y el horror que nos puede traer”.

El organismo asegura que no se trata de un problema entre el occidente europeo y los países islamistas, ya que en el “ fondo se trata de un verdadero choque de culturas más que de religiones, y nuestro país pertenece cultural y e históricamente a ese Occidente al que el Islam le ha declarado la guerra”.

Antes de discutir sobre la validez o no de lo enunciado por los religiosos, debemos subrayar que tal intromisión en la vida política y de estado no se había visto desde la época de los cristeros y aún más tal vez desde antes que el Presidente Benito Juárez, publicara las Leyes de Reforma, acotando el poder que la Iglesia ejercía y que servía para el sometimiento del pueblo y la protección de intereses de unas cuantas familias del país.

La Iglesia Católica ha venido reclamando espacio para opinar de los asuntos civiles, de la política de gobierno, exigiendo un derecho y una participación que no permite hacia el interior de su organización, o ¿a caso permitiría un debate en una homilía dominical sobre los Evangelios prohibidos? O ¿sobre los concilios ecuménicos que declaran dos naturalezas de Jesús? ¿u otros tantos que establecen dogmas que mantienen vigentes pero tomados como acuerdos en esas reuniones? Por su puesto que no lo hará, porque argumentarán que solo a los prelados les compete, sin embargo hacia asuntos de estado no miden con la misma vara.

Aquí lo peligroso, es que la Iglesia Católica de México busca presionar al gobierno para que se involucre en una guerra, como si la misma Iglesia no hubiera tenido suficiente con la guerra de los cristeros en el siglo pasado o las cruzadas que precisamente la Iglesia Católica impulsaba en territorio musulmán.

Aún más critica de forma directa la máxima del estado Mexicano implantada por Benito Juárez resumida en la sentencia “El principio de la no intervención, es una de las primeras obligaciones de los gobiernos, es el respeto debido a la libertad de los pueblos y al os derechos de las naciones.” o aún más claro “Entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajenos es la paz” o bien la Doctrina Estrada que se manifiesta en contra de que los países decidan si un gobierno extranjero es legítimo o ilegítimo, especialmente si este proviene de movimientos revolucionarios.

Si la Iglesia quiere emprender una cruzada contra el Islam, el Estado Islámico y quienes la profesan debe buscar apoyos entre sus fieles y seguidores, no en un Estado que ha abonado por la paz y el respeto de las naciones siguiendo políticas laicas que promueven la paz y que hasta el día de hoy han mantenido a nuestro país al margen de guerras y protegido la vida de millones de mexicanos.

La Iglesia Católica enfrenta desde hace varios años una fuerte crisis por escándalos al interior de la misma así como por los abusos y querer que toda una nación defienda su fe, aduciendo que de no hacerlo seremos destruidos, es una postura que se ubica al mismo nivel que la de los fundamentalistas del Estado Islámico.