Ser supersticioso también tiene cosas buenas

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FUENTE ESQUIRE

Podrías pensar que no pisar esas baldosas cuando caminas o creer que un martes y 13 no es buen día para salir a la calle son tonterías. Para algunos puede que sí pero lo que no sabías es que detrás de las supersticiones también hay beneficios.
Evidentemente no son beneficios mágicos que nos hagan tener superpoderes pero sí repercuten a nivel cerebral. Es el caso de la sensación de control. Un tótem al estilo Origen puede hacernos creer que dominamos la situación.
Aunque su ausencia también puede repercutirnos cosas malas. Pero son más las ventajas. Según un estudio de la Universidad de Chicago, dejarse llevar por las supersticiones aleja los malos pensamientos de nuestra cabeza.
Algo en lo que trabajaron de manera conjunta con la Universidad Nacional de Singapur, llegando a la conclusión de que se liberaba estrés al evitar la mala suerte. Una especie de purga psicológica que nos repercute positivamente.
En situaciones de mucha ansiedad, aferrarse a algunos símbolos, incluso religiosos, puede darnos una mayor sensación de tranquilidad cuando, aparentemente, las cosas no van nada bien.
Expertos en este arte de la superstición son los deportistas. Los pequeños rituales de que todo esté en su sitio aumentan sus niveles de confianza, permitiendo así seguir manteniendo su ritmo de juego. El ejemplo lo llevó a cabo la Universidad de Colonia.
Evidentemente no es la panacea vital a nuestro estrés pero recurrir a ellas para aumentar un poco nuestra sensación de control no es malo. Eso sí, sin pasarse. (Mejor… imposible, 1997)