Rusia intensifica los ataques en el sur y este de Ucrania

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Rusia intensifica los ataques en el sur y este de Ucrania

Rusia avanza en su ataque del sur y el este de Ucrania. Las fuerzas militares enviadas por Vladímir Putin han endurecido los bombardeos en las zonas costeras y en el este del país cuando se cumple una semana de la invasión lanzada por el Kremlin. El ejército ruso asedia la ciudad de Mariúpol, en el mar de Azov, y ha entrado ya en la ciudad portuaria de Jersón, punto estratégico en la desembocadura del río Dnipro, cerca del mar Negro. También avanza hacia Zaporiya, enclave más en el interior del país y cerca de donde se encuentra una importante central nuclear.

Las informaciones sobre si Rusia se ha hecho con el control total de Jersón son contradictorias. Si se confirmaran las informaciones sería la primera gran ciudad en caer bajo control ruso y ello sería un gran golpe para la resistencia ucrania, no solo económico. La captura de Jersón puede dar a Putin otra lanzadera para atacar Odesa, el otro gran enclave del mar Negro y en cuyas aguas se han concentrado un buen número de buques de guerra rusos. Se teme que puedan lanzar una operación de invasión anfibia desde las aguas que se reparten con tres países de la OTAN (Turquía, Rumania y Bulgaria). El endurecimiento de la ofensiva en estos flancos coincide hoy con la segunda ronda de negociaciones entre las dos partes en territorio bielorruso.

Pese a los avances en el sur y este, el Kremlin se está encontrando con una resistencia mucho más dura de lo que esperaba. Moscú se enfrenta además a la condena al ataque prácticamente unánime de la comunidad internacional, como escenificó este miércoles la Asamblea General de Naciones Unidas. El conflicto ha generado ya un millón de refugiados, según ha anunciado el jueves 3 de marzo la propia ONU. La invasión rusa ha causado ya la muerte de 2.000 civiles, según los servicios de emergencia de Ucrania, en el mayor ataque a un Estado europeo desde 1945. Entre el 2 y el 3 de marzo, han perdido la vida 34 personas en la ciudad de Járkov como consecuencia de los duros ataques, según han informado esas mismas fuentes. Por su parte, la ONU el miércoles 2 de marzo cuantificó las víctimas mortales en 227, aunque avisó de que esta cifra podía “subestimar” el número real de bajas.

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Rusia ha impuesto controles en la ciudad de Jersón, de unos 290.000 habitantes. Aunque el Gobierno ucranio niega que el Ejército invasor haya conquistado esta localidad del sur del país, con puerto en el mar Negro, el alcalde, Igor Kolyjayev, ha reconocido que las tropas rusas ya están en la sede del Gobierno local y recorren las calles. “Hay visitantes armados en la sede del Ayuntamiento”, aseguró Kolyjayev. “No les he hecho ninguna promesa, solo les he pedido que no disparen a nadie”, añadió el alcalde, que ha pedido la creación de un corredor para evacuar a los heridos y a los fallecidos y también para lograr alimentos y bienes de primera necesidad en la ciudad asediada.

Una vecina de la ciudad ucrania citada por la BBC ha confirmado que las tropas rusas están dentro de Jersón. “Tenemos algunas reglas que seguir. Acordaron con nuestro Gobierno que no debemos provocar a los soldados rusos”, ha señalado esta mujer a la cadena británica.

Moscú defiende que sus tropas se han hecho con el control total de Jersón. Pero en un mensaje difundido durante en la mañana del jueves 4 de marzo, el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, aseguraba que sus fuerzas seguían combatiendo en esa ciudad. “Hemos roto los planes del enemigo en una semana”. Unos planes, ha dicho Zelenski, que al Kremlin le ha llevado “años diseñar”. “Son mezquinos, odian a nuestro país y a nuestro pueblo”, ha declarado el presidente, que también ha criticado duramente la estrategia rusa de bombardear zonas civiles y asediar ciudades para forzar la rendición.

“No tenemos armas nucleares, no tenemos petróleo, pero tenemos nación, nuestra gente. No tenemos nada que perder. Nos quieren borrar de la Tierra, pero nosotros estamos firmes”, ha asegurado Zelenski. “Si piensan que tenemos miedo, se equivocan. No saben nada de nosotros. Rusia no tiene nada que hacer en nuestra tierra”, ha añadido.

Las tropas de Putin han endurecido también su asedio a Mariupol, la ciudad de 446.000 habitantes, con una ubicación geoestratégica en el mar de Azov. El Ejército ruso, que atacaba la localidad desde hace varios días, entró el martes el 1 de marzo en la ciudad y continúa con su ataque. “Durante siete días, han estado destruyendo las infraestructuras básicas. No tenemos luz, ni agua, ni calefacción”, ha alertado el alcalde de la ciudad, Bodin Boichenko. El Kremlin quiere capturar este enclave para crear un corredor desde la península ucrania de Crimea —una zona que Moscú se anexionó ilegalmente en 2014—, hasta el Donbás. Rusia ha bombardeado las subestaciones eléctricas de Mariupol y ha cortado así los suministros para facilitar el asedio. “Están cortando la entrada de comida, en un bloqueo que recuerda al de Leningrado”, ha dicho el alcalde Boichenko, en referencia al brutal asedio de las tropas de la Alemania nazi a la ciudad soviética, la actual San Petersburgo.

Las tropas rusas se dirigen también desde Crimea hacia Mikolaiv, una ciudad de medio millón de habitantes. Los expertos militares creen que la intención de Putin no es solo capturar el mar Negro y el mar de Azov, lo que sería catastrófico para Ucrania, sino que también buscan aislar el área del resto del país e impedir el paso de las fuerzas ucranias y de suministros.

La ofensiva de Putin no ha conseguido tomar Kiev, pero alrededor de la una de la mañana del jueves, se han escuchado cuatro fuertes estallidos en el centro, mientras que horas antes, otra fuerte detonación dañó una tubería que podría dejar sin calefacción a una parte de la capital.

Resistencia

Desde que una empresa de inteligencia geoespacial estadounidense publicara las imágenes de un enorme convoy ruso de más de 12 kilómetros a 60 kilómetros de Kiev, se esperaba que la caída de la capital fuera inminente. El Pentágono confirmó el miércoles 2 de marzo que el convoy estaba detenido por tres motivos: el reagrupamiento de fuerzas rusas, problemas logísticos y la resistencia ucrania. La inteligencia militar británica ha asegurado también el jueves 3 de marzo que el avance es lento, que “progresa poco”. Esta situación se repite, según las mismas fuentes, en las ciudades de Járkov, Mariupol y Chernígov. La inteligencia británica considera que siguen bajo control ucranio.

POR EL PAÍS