
Enfermedad cardíaca
La actividad sexual es comparable al esfuerzo moderado que implica subir dos pisos a un buen ritmo. Hace trabajar el corazón y eleva ligeramente la tensión arterial. Una persona con problemas coronarios puede tener una vida sexual normal, siempre que se lo permitan el informe del electrocardiograma y su tolerancia al esfuerzo.
Incluso después de un infarto se puede encarar hacer el amor después de tres a seis semanas de convalecencia y reeducación. Los pacientes a quienes se les han prescrito vasodilatadores deben tomarlos antes del acto sexual, pero deberán evitar estrictamente los inhibidores de fosfodiesterasas (estimuladores de la sexualidad) sin aprobación del médico.
Obesidad
El exceso de grasa en el cuerpo puede interferir en la movilidad y el acoplamiento sexual de personas sin experiencia. Una actividad física regular de media hora diaria, asociada a ejercicios de elongación, permite un mejor desempeño sexual y, en el caso del hombre, para lograr y conservar la erección el tiempo suficiente.
Asma
Cuanto más severa sea, más molestias respiratorias puede provocar en la actividad sexual: falta de aliento, tos, e incluso una crisis asmática. Además del tratamiento de fondo, la persona asmática puede recurrir a un broncodilatador en aerosol antes de la actividad amatoria.
Útero en retroversión
La retroversión significa que el útero está vuelto hacia atrás en lugar de hacia delante sobre la vejiga. El problema se presenta en un 25 por ciento de las mujeres. En la mayoría de los casos, no tiene incidencia alguna sobre la práctica sexual. Sin embargo, si además forma un codo hacia atrás, el acto puede resultar doloroso.
Endometriosis
La proliferación de células de la mucosa uterina fuera de la cavidad del útero genera, en alrededor de la mitad de las mujeres que sufren esta patología, una menstruación dolorosa y, además, molestias en el fondo de la vagina durante las relaciones sexuales. Algunas mujeres estiman que algunos períodos del ciclo son más propicios que otros para tener relaciones íntimas, con frecuencia hacia el fin de la menstruación y el comienzo de la ovulación. Para determinar esos momentos, lo mejor es mantener un diario íntimo durante algunos meses y confiar en sus observaciones.





