¿Por qué es tan difícil encontrar el amor después de los treinta?

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¿Por qué es tan difícil encontrar el amor después de los treinta?

En la época de nuestras mamás o abuelas era muy rara la mujer que a sus treinta años seguía soltera. Pero el panorama ha cambiado y tal parece que cada vez es más difícil encontrar el amor después de los treinta, aquí te explicaremos por qué.

La generación nacida en los 80, ha vivido cosas muy diferentes por lo que poco a poco sus prioridades se fueron transformando y cada vez es más difícil encontrar el amor después de los treinta.

Al respecto, la investigadora Nancy Smith-Hefner declaró para un portal de Estados Unidos que en algunos países asiáticos se han reducido los registros de matrimonios entre personas mayores de treinta años.

Antes solo el 2 % de las mujeres en los años 40 estaban solteras, pero ahora las jóvenes no cuentan el matrimonio entre sus prioridades entre los 20 y los 30 años, puesto que prefieren concentrarse en sus estudios y en ascender laboralmente.

La experta asegura que esta es una tendencia mundial. Además, con todo y todo la soltería tiene muchos beneficios según la ciencia.

Esto también tiene una explicación social, ya que, por lo menos en América Latina, cada vez son menos las personas que pueden acceder a un patrimonio antes entre los 20 y los 30 años.

Esto tiene como consecuencia una especie de retraso en comparación con la generación anterior, que disfrutó menos tiempo de la juventud para pasar a la adultez y con ella, al matrimonio y la paternidad.

Sin embargo, hay buenas noticias: Quizá a los 20 años sea mucho más sencillo encontrar una pareja y enamorarse que a los 30, pero para las tres décadas existe mucha mayor solidez personal, es decir, es más probable que tanto hombres como mujeres tengan claridad sobre qué clase de relación quieren, qué esperan de la otra persona y además hayan superado más de una vez alguna separación dolorosa.

Estas experiencias traen madurez y crecimiento, así como otras responsabilidades que dejan menos tiempo libre para socializar, pues ya no estamos en la universidad.

Lo positivo de ello es que, aunque pueda ser más tardado de consolidar, cuando encuentres a esa persona con quien elaborarías un proyecto de vida, que no necesariamente es el matrimonio, tienen mayor probabilidad de tener un vínculo fuerte y duradero. ¿Lento?, sí, pero vale la pena.