Columna Camina Conmigo

Las personas que me conocen saben que trato, en la medida de los posible y de lo que esté a mi alcance de ser lo más masculino que puedo, pero a veces, se me sale lo machista, sí, con los micromachismos que todavía tengo, que todavía ejerzo, y que, sin querer, todavía vivo; de la misma manera, a veces soy muy rudo en cómo corrijo a los demás, al grado de llegar a ofenderlos.

Me he deconstruido por más de 23 años, he buscado ser mejor versión de mí cada día y no duden que me ha costado muchas lágrimas, y sí, un par de amigos, porque es tan difícil dejar de ser y hacer lo que por años me han enseñado en casa mis padres; en la escuela mis profesores y profesoras; en los trabajos mis empleadores; en la iglesia mis guías espirituales; en la calle mis amigos; y no los culpo, ¡claro que no! Me hago responsable de cada uno de mis actos hasta el día de hoy. Yo he decidido hacerlo de esa manera.

Y mientras escribía esta nota recordaba cuantas veces ejercí violencia a tantas y tantas personas, por sentirme superior, por ser hombre, por esto o por el otro, y sí, muchas lágrimas rodaron, quiero ser mejor versión de mí cada día, pero a veces lo olvido y recaigo, y la cago, y lastimo, pero les juro que no quiero hacerlo, y no me justifica eso en nada, pero sigo caminando para hacerlo mejor cada día, para que cuando alguien esté cerca de mí se vaya mejor de como llegó, más reconstruido, más fuerte, más espiritual.

Pido perdón por cada micromachismo hecho, por cada vez que dudé de las capacidades de la otra simplemente porque creía que era limítrofe al no entender cosas que para mí eran y son sencillas, o porque era “una mujer” ¡cada persona es diferente, cada persona lo entiende de manera diferente!

Pido perdón por reducir a veces hasta humillar a otras personas por corregir de manera pedante a alguien que sin duda estaba equivocada (claro desde mi óptica) y no tuve el tacto de decir lo que yo creía, sino que impuse mi propia opinión.

Y es que ¿Quién diablos me puso a mi como juez del entendimiento del otro? O sea, si soy honesto, me cagan muchas cosas de la nueva visión de la vida, en donde “opinan” como científicos o conocedores simplemente porque tienen lengua o dedos, y que, por mucho, se nota la ignorancia en la opinión, pero bien podría cambiar la forma de enseñarle al otro/a de su error, o quedarme callado y dejar que la ignorancia se apodere de la atmosfera, total, cada uno debe ser responsable de cada uno; pero me queda la espina de ¡debe saber otra verdad, una más episteme (desde el conocimiento científico) y no doxa (desde la mera y propia idea de lo que significa de lo que habla, o sea “la mera opinión”). ¡No sé! A veces me resulta complicado tener que dar mi opinión sin que me la pidan, porque se me hace una falta de amor, no enseñarles a otros/as que hay otra verdad, a lo mejor más libre… ¡No lo sé!

Sin embargo. Hoy “Pido perdón”, por las veces que lastimé a alguna mujer por la mirada lasciva, o por el comentario sexista, o por ser un pendejo, ¡Lo siento! Prometo hacer algo con estos micromachismos y seguir trabajando en mí.

Y con aquellos que sin querer hice sentir mal dando cátedra de mi educación, con ellos también pido perdón, pero les pido, es más, les suplico, de la manera más atenta, estudien, documéntense, lean, y después, sin más ni más, opinen.

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Por lo demás camina conmigo. No prometo nada genial, pero si les digo que cada día buscaremos ser mejores personas.  Hasta la próxima.

Pido perdón