
La oportunidad que representa el nearshoring para Tamaulipas enfrenta contrastes. Aunque su ubicación fronteriza le otorga ventajas para atraer inversiones y conectarse con el mercado estadounidense, Reynosa registra un excedente de espacios industriales disponibles, una señal de que la demanda no está creciendo al mismo ritmo que la oferta.
De acuerdo con un análisis del Instituto Belisario Domínguez del Senado, la ciudad alcanzó un 7.3% de espacios industriales desocupados durante el tercer trimestre de 2026 y fue la única plaza evaluada donde la superficie que quedó libre superó a la que fue ocupada en ese periodo. Además, concentró el 15% de la desocupación observada en el país de julio a septiembre.
El estudio ubica a Tamaulipas en el tercer nivel de potencial para aprovechar la relocalización de empresas, debido a que sus fortalezas de conectividad no se traducen todavía en el mismo dinamismo de demanda y condiciones para desarrollar nueva infraestructura.
En el ranking elaborado por el Instituto, el estado ocupa el lugar 12 entre las entidades evaluadas, con una calificación general de 2.93 puntos sobre una escala de cinco.
En un desglose por rubros, Tamaulipas obtuvo cinco puntos en conectividad con Estados Unidos y ecosistema exportador, la máxima calificación posible en ese apartado. Sin embargo, registró 2.5 puntos en demanda y dinamismo, 2.5 en condiciones habilitantes y 1.5 en espacio para nueva oferta.
El diagnóstico del organismo considera que Reynosa presenta un superávit de infraestructura de almacenamiento industrial, debido a que su disponibilidad supera el 7% y registra absorción neta negativa. Este indicador refleja que, durante el periodo analizado, la superficie que quedó desocupada superó a la que fue ocupada.
La situación no es exclusiva de Tamaulipas. El análisis señala que, a mediados de 2026, México tenía cerca de seis millones de metros cuadrados de espacios industriales vacantes, de los cuales más de dos millones se encontraban en la frontera norte. Para el tercer trimestre, Reynosa, Tijuana, Monterrey y Ciudad Juárez registraban niveles de disponibilidad de entre 6% y 10.2%.
Ante este escenario, el documento plantea que en Reynosa se recomienda posponer nuevos proyectos industriales especulativos, es decir, construcciones que se realizan sin tener previamente una empresa interesada en ocuparlas. La recomendación es aprovechar primero los espacios existentes y esperar a que disminuya el inventario disponible antes de impulsar nuevas edificaciones.
El estudio también advierte que la oportunidad del nearshoring depende de factores que van más allá de la ubicación geográfica, entre ellos la disponibilidad de energía eléctrica y agua, la logística, el financiamiento para pequeñas y medianas empresas y la certidumbre comercial derivada del T-MEC.
Así, aunque Tamaulipas conserva una ventaja por su conexión con el mercado estadounidense, el comportamiento del mercado industrial de Reynosa muestra que la cercanía con la frontera no garantiza por sí sola la ocupación de nuevos espacios.
El desafío es convertir esa ventaja geográfica en demanda efectiva de espacios y atraer nuevas inversiones que se traduzcan en una mayor actividad industrial.
Por “Milenio”





