Los nuevos juguetes sexuales: ahora son digitales y advierten por los hackeos

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Los nuevos juguetes sexuales: ahora son digitales y advierten por los hackeos

Por Clarín

Los clásicos de siempre. Consoladores, vibradores y dildos encabezan la lista. Geles lubricantes con efecto calor o frío, lencería, bombas de vacío y anillos con base completan el ranking de los juguetes sexuales preferidos de los argentinos. “El mes en el que más se vendieron fue octubre. Si comparamos con el año pasado, la facturación aumentó un 124%”, aseguran en Mercado Libre. Otros datos que resalta la compañía es que el 39,9 % de los usuarios son millennials de entre 25 y 34 años; el 56% suelen ser hombres.

¿Moda o placer?

Cada vez más, el mercado de los juguetes sexuales exige artículos y novedades. La demanda es fuerte, pero no siempre coincide con las necesidades. “No se trata de comprar porque me llamó la atención. Hay que analizar si es el apropiado para lo que busco: que sea silencioso para no despertar a mis hijos, que vibre con distintas velocidades, que me permita jugar con mi pareja a la distancia”, recomienda Paola Kulliok, sexóloga especialista en juegos eróticos desde hace 14 años. Por su parte, Christian  cuenta que se capacita para brindar la orientación apropiada al momento de vender un producto.

“Es importante vivir una sexualidad a pleno, libre de prejuicios. Creo, que los pocos tabúes que quedan están asociados a la falta de conocimiento”, reflexiona.

Christian en su local de juguetes sexuales. Foto: Maxi Failla

Christian en su local de juguetes sexuales. Foto: Maxi Failla

Pero, a la orden de la vanguardia, ¿cómo impacta la tecnología en la vida sexual?

Dicen que visitar un sex-shop es como entrar en una juguetería. “Mi tarea es naturalizar el hecho de que uses un juguete para estimular el placer. Enseño juegos específicos y cuáles son las reglas de seguridad”, explica Paola en referencia a las visitas guiadas que organiza a los sexshops.

Christian cuenta que en los últimos viajes que hizo advirtió una creciente innovación de productos. ¿Cuáles? Nuevos estimuladores genitales, artículos para usar en pareja a través del USB, succionadores clitorianos y vibradores de alta gamma. “La mayoría vienen con puertos USB de carga, lo cual hace que ya prácticamente no se usen las baterías”, subraya.


El boom de los juguetes manejados vía bluetooth

Los tradicionales de siempre siguen siendo los más elegidos para ampliar la vida sexual. Los especialistas afirman que los digitales nunca desplazaron al producto de fabricación nacional en el mercado. Pero, la industria tecnológica revolucionó el mercado. Su consumo se potenció, marcando un elevado ascenso durante los últimos años. “Impacta en los usuarios por la variedad, el packaging y la funcionabilidad que presenta cada producto”, asegura Christian.

Los productos evolucionan con mejores materiales.  Foto: Maxi Failla.

Los productos evolucionan con mejores materiales. Foto: Maxi Failla.

Cada vez más sofisticados, los juguetes con control remoto son tendencia. Se manejan por el teléfono vía bluetooth. La compra incluye la descarga gratuita de la aplicación. De $5.000 a $15.000. “Uno recibe el estímulo que su pareja le manda desde un lugar diferente. No importa la distancia. El otro controla la vibración. Puedo estar en Punta del Este y hacer que disfrute en Buenos Aires. Pero si uno recién comienza a explorar este universo, recomiendo primero el uso de otro tipo de artículos”, sugiere Paola.

Los juguetes sexuales pueden ser simples o cada vez más sofisticados, pero siempre son lúdicos. Foto: Maxi Failla

Los juguetes sexuales pueden ser simples o cada vez más sofisticados, pero siempre son lúdicos. Foto: Maxi Failla

De colores llamativos, combinan formas que se alejan de los tradicionales vibradores o consoladores. “Permiten que los juguetes sean elegidos según su función y no por el tamaño del genital. Esto es válido sobre todo para las mujeres porque suelen buscar el grado de placer que podrían obtener, a diferencia de los hombres quienes prefieren vaginas sintéticas o ser penetrados por objetos más fálicos”, enfatiza Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo.

Sexnology: nueva tendencia

Una experiencia muy difundida y usada. El cyber sexo puede ser complementario de la práctica autoerótica con los juguetes sexuales elegidos. Diseños modernos, texturas suaves y conexión vía bluetooth que permite agregar música o hablar con la pareja mediante Skype o WhatsApp. “Cada uno hace lo suyo desde su lado de la pantalla”, agrega Walter.

Vista del aparato Mysteryvibe, un vibrador unisex de silicona que puede moldearse para adaptarse de la mejor manera a cada cuerpo, presentado durante la feria de electrónica de consumo CES 2020, en Las Vegas (EEUU).

Vista del aparato Mysteryvibe, un vibrador unisex de silicona que puede moldearse para adaptarse de la mejor manera a cada cuerpo, presentado durante la feria de electrónica de consumo CES 2020, en Las Vegas (EEUU).

Alerta: los hackers están al acecho

Los dispositivos que forman parte de ese universo creciente llamado Internet de las Cosas (IoT) tienen un doble standard: la virtud, por un lado, de conectar ilimitadamente con todo y, por el otro, la vulnerabilidad de cualquier objeto tecnológico que puede ser pirateado o hackeado. Desde una lámpara incandescente hasta una heladera o un juguete sexual, todos tienen componentes que fueron vulnerados por alguien.

Hoy, los juguetes sexuales pueden alcanzar funcionalidades impensadas y permitir a las parejas “mantener su llama encendida, juntas o separadas”, como suelen decir los creadores al promocionarlos. Funcionan a través de una app específica que se conecta con el dispositivo por medio del Bluetooth.

Productos de la compañía Satisfyer durante la feria de electrónica de consumo CES 2020, en Las Vegas (EEUU): una amplia gama de vibradores femeninos basados en tecnología de ondas de presión de aire con las que estimular el clítoris sin necesidad de contacto. EFE

Productos de la compañía Satisfyer durante la feria de electrónica de consumo CES 2020, en Las Vegas (EEUU): una amplia gama de vibradores femeninos basados en tecnología de ondas de presión de aire con las que estimular el clítoris sin necesidad de contacto. EFE

Pero claro: al ser un dispositivo wereable, como los relojes inteligentes que se ocupan del cuidado de la salud, utilizan el protocolo Bluethoot low energy, común entre los equipos IoT. “En cualquiera de las fases, el ciberdelincuente podría entrometerse o bien interrumpir el proceso para robar datos o tomar el control de este dispositivo”, asegura la especialista Denise Giusto Bilic. “Estos equipos publican información constante que podría traer graves consecuencias en manos de delincuentes. Los datos van desde el modo y el tiempo de uso hasta incluso medir la temperatura”, agrega.

También algunos permiten tomar capturas de pantalla del teléfono o la tableta y las fotos no se borran nunca del equipo remoto, como el caso del masturbador masculino Max 2 fabricado por Lovensen. Aunque no contienen metadatos, las imágenes se alojan en la aplicación de fotos de Google a la cual el ciberdelincuente puede tener acceso.

¿Pero cómo un hacker puede involucrarse directamente con esta clase de accesorios de placer? Los especialistas de ESET aseguran que cualquiera podría encontrarlo con solo escanear la red. Tanto el vibrador como el masturbador buscan conexión constantemente. Al encontrar una, dejan de hacerlo. Pero si el usuario pone en stand by el celular, nuevamente vuelve a mostrarse disponible. Por medio de un escáner de Bluetooth se puede detectar si hay algún tipo de dispositivo que está buscando conexión. Por medio del sitio web Bluetooth puede emularlo para lograr que el usuario se conecte con él y no con su sextoy.

Los virus informáticos le permiten a un atacante poder controlar estos juguetes sexuales conectados a distancia, como así también realizar un ataque ransomware, es decir, secuestrar información privada o sensible para el usuario y pedir a cambio un rescate comúnmente vía el pago de monedas digitales (bitcoins).

Hay juguetes sexuales, como el vibrador femenino We-Vibe 4 Plus, de la compañía canadiense We-Vibe, que no expresa en ninguna parte del equipo las medidas de seguridad que tomaron para proteger de datos del usuario. En ninguno de los casos, señalan los especialistas, hay detalles sobre la seguridad.

Durante la conferencia de piratería Def Con 2016 de Las Vegas dos piratas informáticos independientes de Nueva Zelanda, cuyos alias son GoldFisk y Users, revelaron que la forma en que el vibrador habla con su aplicación de control no es realmente segura, lo que hace posible tomar control remoto del vibrador y activarlo a voluntad. A raíz de este episodio, muchos canadienses decidieron realizar una demanda colectiva contra la compañía que resultó favorable para los damnificados, quienes recibieron la suma de 4 millones de dólares.

Tras este episodio, la compañía comenzó a cambiar su política de privacidad para dejar de manejar datos personales empleando un token de seguridad -similar al que utilizan los bancos para realizar transferencias online- que se conecta en un sitio dedicado por única vez y brinda protección contra bruteforcing (ataques de fuerza bruta desde diversas IP).

¿Qué rol cumple la sexualidad en la sociedad?

Los pudores y miedos existen. La triple moral también. Libre de prejuicios, Paola imparte clases de sexo, subidas de tono, en cruceros. Recuerda cuando una señora de 70 años se acercó para compartir su experiencia. Le confesó que al principio se horrorizó, pero, más tarde, le reveló que a su larga edad nunca se había permitido disfrutar de su sexualidad. Le agradeció por la posibilidad de reencontrarse con su marido, después de 40 años, desde otro lugar. “La importancia que se le adjudica al erotismo varía de acuerdo a la etapa que se esté transitando”, destaca la especialista.

Los juguetes sexuales fálicos, de producción nacional, los más buscados. Foto: Maxi Failla

Los juguetes sexuales fálicos, de producción nacional, los más buscados. Foto: Maxi Failla

María Marta Castro Martín es profesora en educación sexual. También tuvo experiencias reveladoras de pacientes en consulta. Ofrece capacitaciones en diferentes regiones del país en las que mantiene conversaciones informales con sus alumnos.

“¿Piensan que hay prejuicios a la hora de ir a un sex shop o de usar juguetes?”, se preguntó en un grupo de WhatsApp que coordina. “Muchísimos, pero cuando uno se instruye en el tema comienza a contemplarlo de una forma más relajada”, opina S. Otro usuario considera que la mayoría de las personas tiene contratiempos a la hora de comprarlos en el local. “A mí me da vergüenza. Siempre depende de las generaciones”, agrega F. Su compañero está convencido de que son las mujeres quienes se animan cada vez más a utilizarlos. “El problema es la mirada del otro. Vivimos muy pendientes de lo que pueda pensar la sociedad”, remata O.

¿El avance del feminismo modificó el mercado?

“Las mujeres se empoderaron de su sexualidad, de su placer y de sus preferencias. El mercado las fue acompañando en este cambio”, afirma Christian. En pueblos del interior del país, donde no suele haber sexshopp, existen reuniones de tappersex, exclusivas. “En esto seguimos siendo muy binarios. Las nenas, por un lado, los nenes por el otro”, cuestiona Marta.

Nuevos nichos de consumo. “Los juguetes sexuales se convirtieron en una especie de mediador que opera entre la pauta cultural y la libertad sexual. Ayudan a las parejas a liberarlas de un sexo pautado por “lo que se debe” hacer”, asevera Walter. El uso de dildos es un reflejo de este cambio.

Walter cuenta que los primeros consoladores reproducían los genitales de actores pornográficos, bajo el estereotipo del hombre activo que domina a la mujer pasiva. La imagen fue desplazada por nuevas formas de concebir el encuentro erótico. “Si bien todavía existen productos sexuales que reproducen el imaginario patriarcal, los nuevos objetos están centrados en obtener y brindar placer”, explica.

En las relaciones homosexuales, el uso de juguetes es una experiencia corriente. No es el caso de la orientación heterosexual que necesitó más tiempo para incluirlos abiertamente como parte de su erótica. “Veían con cierto prejuicio -no exento de tentación- cómo las uniones entre personas de un mismo género las incorporaban sin tantas vueltas”, analiza Walter.

Hoy, existen tiendas eróticas exclusivas para el género femenino.Algunas, piensan que no hay un vínculo parejo si hay penetración de uno sobre otro y que no necesitan de esta práctica a la que tildan de patriarcal “Los artículos sexuales son diferentes, no son fálicos. Cada persona tiene que hacer lo que tenga ganas. Trabajo por una sexualidad personal con pleno consentimiento de los participantes. Que el feminismo no decida qué podemos o no hacer”, exige Marta.

Cada vivencia atraviesa distintos mandatos socioculturales. El uso de juguetes sexuales como trampolín para expresar libremente la sexualidad, ganó terreno en el mercado del Siglo XXI.