Por El Debate
Cansado de una vida sin carencias ni desafíos, Michael Papadakis lo dejó todo hace cinco años y se fue a China sin conocer el idioma o la cultura, pero tan decidido a buscarse a sí mismo que se encontró con una vocación, la antigua técnica de dibujos en madera a base de luz solar.
“Yo era tan privilegiado que ni vivía. Luego de visitar Corea fui a Pekín (China) y me quedé en el taller de un artista amigo. Y allí tuve la inspiración”, recordó en entrevista con Papadakis.
Este hombre de Colorado, de 30 años, recuerda que al observar un rayo de luz que entraba por una ventana del taller y se dispersaba entre las obras de arte vio, literal y figurativamente, la luz, porque por primera vez observó “al sol como una herramienta para dibujar”.
A partir de ese momento, Papadakis, que se considera un activista antes que un artista, al punto que ni siquiera firma sus obras, empezó a practicar lo que él llama la técnica de la heliografía, esa que tiene a la luz solar como pintura y las lupas o espejos como pinceles, con los cuales dibujar sobre superficies de papel o madera.





