Italia vive un repunte de llegadas de africanos y teme un nuevo éxodo sirio

165

El bloqueo de la ruta balcánica vuelve a hacer atractiva la travesía del canal de Sicilia, con 18.000 inmigrantes llegados en el primer trimestre de 2016
FUENTE EL PAÍS
Italia vive un repunte de llegadas de africanos y teme un nuevo éxodo sirio
El bloqueo de la ruta balcánica vuelve a hacer atractiva la travesía del canal de Sicilia, con 18.000 inmigrantes llegados en el primer trimestre de 2016
El problema es que los 270.000 migrantes que, según las previsiones, llegarán a Italia durante 2016 se encontrarán un triste panorama. Según un informe reciente de Médicos sin Fronteras (MSF), alrededor de 10.000 refugiados y solicitantes de asilo están viviendo en Italia en condiciones precarias, fuera del sistema de recepción, sin asistencia y con un acceso limitado a la atención médica. Según Loris De Filippi, presidente de MSF en Italia, “se trata de una población invisible, cuya existencia es ignorada o simplemente tolerada por las autoridades”. Y añade: “Las autoridades fracasan a la hora de tener en cuenta su vulnerabilidad y, en lugar de proporcionarles soluciones, reaccionan con desalojos forzosos. Diez mil personas son un número pequeño en comparación con los llegados en los últimos dos años. Sin embargo, buena parte de las 100.000 personas que están en el sistema de recepción así como quienes lleguen en los próximos meses podrían compartir pronto este futuro de marginación, lo que resulta completamente inaceptable en un país como Italia”.
Otra de las preocupaciones que apuntan las organizaciones de ayuda es la gestión de la inmigración propiamente dicha. Si bien los esfuerzos para rescatarlos en el mar y ofrecerles primera asistencia son encomiables, a partir de ahí todo se complica. Acnur apunta que, mientras que en Grecia el 90% de los inmigrantes obtiene el estatus de refugiado, en Italia es necesario un arduo trabajo para verificar las nacionalidades de aquellos con derecho a asilo, como los eritreos, somalíes o sudaneses. Casi todos son considerados inmigrantes económicos y por tanto no tienen ningún tipo de protección internacional ni entran en ningún acuerdo de reubicación. Hasta hace unos meses esto no suponía un gran problema porque la mayoría seguía su camino hacia el norte, atravesando sin grandes problemas las fronteras de Austria o Francia. Ahora la situación ha cambiado de forma radical. La imagen de Italia como el cuello de una botella bien tapada amenaza con convertirse en la dramática realidad para quienes, a través del canal de Sicilia, intentan escapar del hambre o de la guerra.