
Si el sector tecnológico lleva años siendo el camino hacia éxito por excelencia, la crisis de la Covid-19 lo ha puesto aún más de manifiesto, pues ha sido el menos castigado en esta recesión. Y es que en un contexto el distanciamiento social y de limitaciones pandémicas, la tecnología se ha convertido en el aliado indispensable de todos.
De Capital Group señalan que un indicador de hasta qué punto se ha disparado la tecnología digital, es la cantidad de datos que se producen. “International Data Corporation (IDC) prevé que en 2025 la datasfera mundial creará 175 zettabytes (un zettabyte equivale a un billón de gigabytes) de datos anuales”, recogen.
Aunque recientemente hayamos visto aun más la imparable megatendencia que es la tecnología, desde BlackRock incluso llegan a definir al sector como “una fuerza que cambiará estructuralmente el mundo como lo conocemos hoy en día a medida que evolucionemos”.
La tecnología, sin duda, toda una megatendencia de inversión
La tecnología y aquellas herramientas que nos han permitido teletrabajar y estar en contacto con los nuestros estos duros meses, han destacado aún más que si hay una tendencia de inversión en el futuro, esa es la innovación tecnológica.
“Especialmente en los últimos 12 meses, la vida sin los servicios de las empresas tecnológicas habría sido casi inimaginable y, sin duda, más pobre.Las empresas tecnológicas han desempeñado un importante papel en el impulso de la deflación de los precios de los bienes de consumo, promoviendo la innovación y reduciendo las barreras de entrada para las pequeñas empresas”, consideran desde Schroders.
Los expertos coinciden que en las nuevas tecnologías juegan un papel clave en en análisis de la información y también en el mundo inversor. De hecho, Ignacio García, gestor de carteras de A&G, lo resumía perfectamente señalando que las empresas que las empresas que “reduzcan costes, maximicen beneficios y minimicen errores”, son las que marcarán el futuro, y ponen el foco en que “la Inteligencia Artificial va a jugar un papel fundamental”.
Para Hyun Ho Sohn, Gestor del Fidelity Funds Global Technology Fund de Fidelity, “en la inversión a largo plazo uno de los aspectos fundamentales es no perderse las grandes megatendencias que marcarán las próximas décadas”, señalando que una de las megatendencias más importantes por la transversalidad que caracteriza a las nuevas tecnologías.
Su demanda en el mundo real es lo que muestra para el experto de Fidelity su enorme vigor y aunque reconocen que habrá correcciones, “a largo plazo es un sector clave en el que estar”.
Las tecnologías que van a marcar el futuro: hacia dónde mirar
Sabemos que el mundo tecnológico es amplio y que hay que afinar a la hora de apostar, por lo que conviene saber cuáles son aquellas empresas que pueden triunfar a corto y a largo plazo para poder reorganizar nuestras inversiones.
Desde la gestora Schroders indican que “una poderosa convergencia de tecnologías como la inteligencia artificial, la computación cuántica y el Internet de las cosas impulsará innovaciones disruptivas en la tecnología financiera, las comunicaciones y muchas otras industrias durante esta crisis. Pero, lo más importante es que permanecerán una vez esta crisis se haya resuelto”, y añaden que los avances en robótica e inteligencia artificial (IA) han creado robots que pueden realizar muchas más tareas que antes. “La mejora de la tecnología incorporada, como los sistemas de visión 3D, hace que los robots puedan “ver” dónde están en el espacio. Esto ha propiciado el surgimiento de “cobots” (robots colaborativos) que pueden trabajar de forma segura junto a los empleados humanos y tienen una gama más avanzada de capacidades, ampliando principalmente las tareas no repetitivas”.
Para los expertos de la gestora además, “la automatización se asociaba antes al sector de la fabricación de automóviles, pero cada vez se utilizan más robots en la tecnología y en otras industrias, como la de producción de alimentos y bebidas. Ahora los robots pueden salir de la jaula y realizar procesos manuales más flexibles, como tareas de montaje e inspección” y destacan también el papel de la innovación en las comunicaciones que desempeñan un papel fundamental en la adopción de la automatización.
“A medida que las innovaciones se amplíen, las economías de escala significarán que el coste de producción y compra de estos robots se reducirá. En consecuencia, es probable que se generalice su uso en una gama más amplia de industrias, ya que la economía los hace mucho más asequibles”.
Para Hyun Ho Sohn el corto plazo, podría estar marcado por el hardware que da cobertura al regreso a la oficina. “Las empresas probablemente gasten más para modernizar las infraestructuras tecnológicas de las oficinas y atender nuevas demandas derivadas de cosas como las videoconferencias y los entornos de reunión híbridos. Además, el COVID ha retrasado la inversión en infraestructuras 5G. Los proveedores de equipos para comunicaciones como Cisco, Juniper Networks y Ericsson van a beneficiarse tanto del aumento de la inversión empresarial como en infraestructuras 5G”, aclara.
En el medio y largo plazo, desde Fidelity se decantan por los desarrolladores de juegos como Activision y Electronic Arts, la inteligencia artificial y la automatización de procesos. “La construcción inteligente es una temática que se ha incorporado más recientemente, pero tenemos una visión muy favorable por la mayor demanda de sensores y software que posibilitan la próxima generación de técnicas de construcción y fabricación”, explica.
Andre Themudo, responsable del negocio de distribución de BlackRock para España, Portugal y Andorra, señala que la covid y el protagonismo de la tecnología estos meses de pandemia “demuestra la resiliencia de este sector que se ha visto impulsado con nuevos avances y áreas en desarrollo” e insiste en que “las tecnologías que van a marcar el futuro se pueden centrar en 7 áreas: Inteligencia artificial, computación en la nube, 5G, el internet de las cosas, vehículos eléctricos, robótica y Fintech. Todas ellas se encuentran ya presentes en nuestro día a día, pero tienen un gran potencial de crecimiento, con la principal premisa de que son herramientas y soluciones aplicables a todos los sectores de nuestra economía”.
La inversión en inteligencia artificial es algo que sin duda también destaca Johannes Jacobi, miembro del equipo de inversión del fondo Allianz Global Artificial Intelligence: “Es probable que la inteligencia artificial (IA) sea el mayor impulsor de la innovación y la disrupción en todos los grupos de la industria en las próximas décadas. El ritmo acelerado de la innovación en IA significa que las empresas tendrán que identificar y desplegar nuevas estrategias de negocio impregnadas de IA o se encontrarán en desventaja competitiva. Creemos que las empresas que sean capaces de adoptar eficazmente esta innovación probablemente captarán una gran parte de los beneficios de sus sectores”.
Y es que desde la gestora basan su motivación en que el uso generalizado de las tecnologías basadas en la IA podrían duplicar las tasas de crecimiento económico de muchos países avanzados para 2035. “Se espera que la inteligencia artificial impulse un aumento del PIB mundial de 15,7 billones de dólares para 2030, lo que la convierte en la mayor oportunidad comercial de la actual economía en rápida evolución”.
Ana Guzmán, directora de Impacto de Portocoloam AV destaca también que dentro de los sectores donde más oportunidades puede haber gracias al uso de la tecnología se encuentran la ciberseguridad, Internet de las cosas , Big data, soluciones para mejorar la eficiencia energética y tecnología blockchain.
Valores tecnológicos y la importancia del largo plazo
Si tenemos que mirar hacia valores que representen ese éxito tecnológico a largo plazo, desde las gestoras hacen sus apuestas, pero desde luego, parece que tecnología y sostenibilidad van a ir de la mano también en el futuro.
Rayna Lesser Hannaway, gestora en Polen Capital y de la estrategia del Oyster US Small and Mid Company Growth, establece que la tecnología está cambiando al fin y al cabo “la productividad, la rentabilidad y el perfil de rendimiento del capital de las empresas que poseemos y buscamos poseer en nuestra cartera” por lo que “este cambio hacia lo digital es muy prometedor para las empresas, tanto cuantitativa como cualitativamente”. Para la experta, algunos ejemplos a tener en cuenta son Paycom, Duck Creek y Appfolio.
En Fidelity señalan a TE Connectivity, “que se encuentra en una posición sólida para beneficiarse del auge del vehículo eléctrico en calidad de fabricante de conectores utilizados dentro de los coches, en otro tipo de maquinaria industrial y en bienes de consumo”; ASM Pacific como ejemplo de semiconductores y por ser uno de los fabricantes líderes de maquinaria de China; y Temenos, una empresa europea que desarrolla software para el sector bancario. “El gasto en plataformas bancarias básicas prácticamente se congeló el año pasado y pensamos que la demanda de este tipo de software rebotará y continuará a largo plazo”, entiende el experto de la gestora.
BlackRock indica que el sector tecnológico muestra fortaleza a largo plazo por sus características estructurales, y cuyas fluctuaciones forman parte de la evolución de los ciclos económicos. “A la hora de decantarnos por diferentes estilos de compañías, creemos que tanto las más establecidas como las compañías con tecnologías disruptivas y emergentes tienen mucho que ofrecer. Por parte de las primeras, son compañías ya asentadas, con una base de clientes más o menos estable y que presentan ventajas competitivas dentro del sector con una gran integración vertical en sus cadenas productivas. Sin embargo, las compañías con tecnologías emergentes en las 7 áreas mencionadas anteriormente son las llamadas a ser líderes del mañana y basan su confianza en el potencial de crecimiento más que en la posición actual dentro del sector”, apunta Themudo.
En Schroders destacan como una tendencia tecnológica a largo plazo plataformas basadas en la nube. “Es poco probable que sus clientes quieran formas menos cómodas de trabajar, vivir y jugar en el futuro. Esto significa una necesidad acelerada de modernizar las redes de comunicaciones digitales que nos conectan con ellos. La infraestructura digital es una clase de activos que evoluciona rápidamente, pero que a menudo se pasa por alto, respaldada por flujos de ingresos resistentes”, señalan e insisten: “Tiene un papel esencial que desempeñar en la promoción del futuro crecimiento económico, ya que las ciudades que no invierten lo suficiente pueden perder competitividad a nivel mundial”.
Desde el equipo de Global Technology Leaders de Janus Henderson aclaran en que el cambio demográfico ha sido durante mucho tiempo el centro de sus impulsores de la adopción de tecnología, y señalan como sectores la digitalización de los plazos que desplaza al efectivo; la transformación de internet; la infraestructura de nueva generación donde se integran proyectos de IA; así como la automatización de procesos y también las ciudades inteligentes.
“Más allá de las infraestructuras, para crear ciudades inteligentes necesitamos soluciones tecnológicas innovadoras diseñadas para reimaginar las áreas más intensivas en carbono de nuestra economía. Esto incluye desde estrategias basadas en datos para la energía hasta tecnologías de transporte sostenible que abarquen la transición a vehículos de emisiones cero, el uso compartido de viajes, la conducción autónoma y la logística automatizada. Las tecnologías de seguimiento de activos también son esenciales para la creación de una economía circular”, indican.
La IA es algo que también destaca Ignacio García, que y explica que “Las FAANG seguirán teniendo un papel predominante hasta que se logre una regulación supranacional de las mismas, así como la descentralización de las crypto divisas ayudará enormemente en este proceso”.
La aparición del “nuevo consumidor”, la “economía digital” o el “cambio climático” son temas que destaca Gergely Majoros, miembro del comité estratégico de inversión de Carmignac, y que están directamente ligados a las nuevas tecnologías, “ya que los nuevos hábitos de consumo de los consumidores o la transición energética se ven directamente facilitados y acelerados por la disponibilidad de nuevas tecnologías”.
POR AGENCIAS





