
Especímenes que no alcanzan el metro de longitud y otros que son del tamaño del brazo de un humano adulto ya se apropiaron de la Laguna del Carpintero en Tampico. Son cocodrilos que parecen arrullarse con el sonido de los autos que pasan por el Perimetral y con el ladrido de los perros desde las colonias cercanas.
Nada les molesta. Flotan en el agua y apenas asoman su cabeza, buscando los rayos del sol de una mañana fresca en Tampico. Desde pequeños, un poco más grandes y grandes, los saurios aparecen a cada 5 pasos. Una nueva generación de cocodrilos, de juanchos como se les conoce en el sur de Tamaulipas, ya se abre camino.
La autoridad los quiere sacar de las lagunas, llevarlos a otros lugares porque ya son un problema cuando se salen de su hábitat; sin embargo, su adaptación es única y se siguen reproduciendo.
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Mientras en Ecología de Tampico y el estado definen qué harán, la naturaleza se abre camino en la Laguna del Carpintero, pequeños juanchos ya hacen de las suyas, tienen sus espacios entre las enredaderas que el mangle tiene de raíz. En un kilómetro, hay más de una docena de cocodrilos de diferentes tamaños, algo no muy común.
Aprovechan para tomar el sol como una forma de regular su temperatura, algunos, hasta comparten el espacio para estar con el hocico abierto, apuntando hacia el Puente Tampico.
Cerca del mediodía la poca gente que pasa caminando, haciendo ejercicio o paseando a sus mascotas, observa el espectáculo natural protagonizado por los saurios, que nada parece interferir con su momento de relajación.
Un enorme cocodrilo, que tiene manchas rojas en su cuerpo, como de óxido, supera los 2.5 metros y asoma parte de su cuerpo en las cercanías del puente que cruza la Laguna del Carpintero, es un espécimen grande, que capta la atención de un joven que le toma fotos y videos.
Por “Milenio”





