
Miles de familias mexicanas celebran desde este domingo el Día de Muertos, la tradición más representativa del país, con fuertes restricciones y enlutadas por la pandemia que deja unos 92 mil fallecidos.
Los cementerios, que suelen estar abarrotados en estas fechas, permanecen cerrados, mientras numerosos eventos fueron cancelados para evitar que los contagios (a la fecha más de 900 mil) se disparen.
Ciudad de México se quedó sin su acostumbrado desfile de sonrientes calaveras y disfraces multicolores.
Tampoco se observan personas vestidas de catrinas, los elegantes esqueletos típicos de la festividad, que se extenderá hasta el lunes.
En su lugar, muchas familias recuerdan en la intimidad de sus hogares a quienes ya fallecieron.
“A lo mejor en su momento lo ves con dolor, pero ahora lo empiezo a ver como una alegría, de lo que representa en realidad el Día de Muertos”, dice a la AFP Janet Burgos, de 41 años.
Por AFP





