
Tres casos de sarampión en la Ciudad de México fueron confirmados el día 14 de marzo por la Secretaría de Salud, que se unen al caso confirmado en Tijuana, Baja California, el pasado 11 de febrero.
Al día de hoy, los casos en la Ciudad de México se reportan asintomáticos, clasificados y asociados a importación. Los tres casos señalados fueron confirmados por el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológico (InDRE). El primero corresponde a una mujer de 39 años de edad de origen italiano, residente de la delegación Benito Juárez; el segundo a un menor de un año de edad y el tercer caso corresponde a una mujer de 48 años. Cabe aclarar que todos son la misma cadena de transmisión, el pequeño es hijo de la mujer de 39 años y la otra mujer de 48 es quien cuida del menor.
“El brote se supo gracias al pequeño que llegó al Instituto Nacional de Pediatría el día 20 de febrero y que salió positivo a sarampión, pero cuando se hizo la investigación correspondiente nos dimos cuenta que el primer caso fue su madre”, explicó en entrevista para Medscape en Español, el Dr. Pablo Antonio Kuri Morales, subsecretario de prevención y promoción de la salud de la Secretaría de Salud.
La madre del menor comenzó con la sintomatología el 8 de febrero (fiebre cuantificada en 38 °C, con exantema maculopapular el día 12 de febrero, el cual duró cuatro días, agregándose tos y coriza) y recibió tratamiento sintomático.
La progresión del caso concuerda con la historia natural del sarampión, como enfermedad aguda caracterizada por fiebre, tos, secreción nasal, ojos rojos y exantema. Para esta enfermedad exantemática no hay ningún tratamiento específico, el manejo es únicamente sintomático.
La enfermedad es más grave en los lactantes, pacientes con desnutrición y en los adultos, comparado con los pacientes pediátricos mayores. Las complicaciones incluyen diarrea severa, infecciones del oído, neumonía, ceguera y encefalitis, que puede conducir a la muerte.
El periodo de incubación es de aproximadamente 10 días, pero puede ser de 7 a 18 días desde la exposición hasta el comienzo de la fiebre, y de unos 14 días hasta que aparece la erupción; ocasionalmente dura de 19 a 21 días.





