El asombroso parecido a la Virgen de Guadalupe en una imagen que se formó en una cueva, llevó a unos pastores a difundir el extraordinario hallazgo.

Ese descubrimiento hizo del ejido “El Chorrito”, municipio de Hidalgo, Tamaulipas, el santuario religioso más visitado del noreste de México. El lugar toma su nombre de la cascada que nace a su costado.

La historia data del siglo XVII, cuando, aseguran, dentro de la cueva se formó gota a gota, la imagen de la virgen de Guadalupe esculpida sobre una piedra; desde entonces, comenzaron a venerar el lugar.

En 1939, por orden eclesiástica, se esculpió la imagen de la Virgen de Guadalupe dentro de la propia cueva, y existe una tercera imagen de la morena del Tepeyac a la orilla de la Cascada del Chorrito.

Después del milagro, ella tendría su casa; ahora templo edificado en su nombre, lugar que se compagina con la esencia que rodea la Sierra Madre Oriental.

¿Dónde se ubica?

La cabecera municipal de Villa Hidalgo, se encuentra a solo 102 kilómetros de Ciudad Victoria.

Recinto religioso cerrado por pandemia

En medio de una pandemia causada por el covid-19, por vez primera este recinto religioso tuvo que cerrar las puertas al turismo, aunque antes de ello, lograron hacer sus fiestas patronales, que se llevan a cabo el 18 y 19 de marzo.

El párroco Francisco García Castañón, dijo que cada año llegan al sitio cerca de 30 mil peregrinos, pero en 2021 se redujeron a menos de 5 mil, aproximadamente.

“Desde que llegan, traen esa inquietud. Ver la devoción de la gente, nos devuelve también la esperanza, a pesar de la situación difícil que ha dejado la pandemia, y al venir es como renovar la fe para seguir adelante”, dijo.

Los estrictos protocolos sanitarios, admitieron solamente a 60 feligreses al templo, donde el uso de cubrebocas y toma de temperatura, fueron obligatorios, “pero ser testigos de la devoción y la piedad, nos conmueve”, aseguró el entrevistado.

El Santuario de la Virgen de El Chorrito, también colinda con Nuevo León. A Villa Hidalgo, por decreto del Congreso del Estado del 9 de septiembre de 1828, se le concedió ese nombre en honor al padre de la patria don Miguel Hidalgo y Costilla.

Sin embargo, el lugar ha cobrado fama gracias al ejido El Chorrito, donde el fervor por la emperatriz de las Américas, permite la llegada de peregrinos que danzan de día y de noche a la Virgen del Tepeyac.

Durante la entrevista con MILENIO Tamaulipas, el párroco de la iglesia, manifestó su orgullo al dirigir este templo, tanto por el amor que se le tiene a la Virgen de Guadalupe, como por la historia que permite hoy en día la visita de muchos pobladores.

Y aunque no existe un hotel como tal, las familias del pueblo alistan sus casas para ofrecer a los viajeros un lugar para descansar, lo que de alguna manera ayuda también a la economía de estas familias.

“Aquí llegan hasta del sur de Texas, de todo Tamaulipas y parte del estado de Nuevo León, algunos acampan, otros rentan algunos de los cuartos que ofrecen los pobladores, que son de alguna manera económicos y ayudan de cierta forma a obtener ingresos mediante este turismo religioso”.

La fiesta más grande que vive esta región, se realizó el pasado 18 y 19 marzo, aunque arranca desde el primer día de ese mes, cuando se baja la imagen de San José, y a las 15:00 horas se reúnen todos los cuadros de danza y peregrinos para subir la imagen a su lugar en la parroquia. De ahí danzan toda la noche hasta las 08:08 horas del día 19 de marzo, posteriormente celebran la eucaristía. “La manera que tiene la gente de demostrar su devoción, es danzar. Lo hacen toda la noche, hasta el 19 de marzo, sin embargo, todo esto comienza desde el primer día de ese mes”, dijo el párroco García Castañón.

Turismo y algo más

El Ejido El Chorrito, ofrece además, paseos a caballo, que lo compaginan con la rica gastronomía, desde su exquisito asado de puerco, cabrito y otras especialidades, como pan artesanal de elote, que es prácticamente el manjar del lugar. Además de poner a la venta diversas artesanías. El municipio de Villa Hidalgo cuenta con varios ríos de caudal permanente, como son:El San Antonio, que atraviesa el municipio y nace en la Sierra Madre Oriental; se incorpora en la porción media del territorio a las corrientes de los ríos Blanco y Purificación, aumentando el caudal de este último hacia el sur del territorio, donde se localiza el río Corona y los escurrimientos de los mismos vierten sus aguas en la Presa Vicente Guerrero.

Destacó que la llegada de vacunas al país, significa un signo de esperanza, como el hecho de estar en semáforo verde. “Saber que Tamaulipas es semáforo verde, nos alienta, es algo que nos dice que está cambiando la situación para bien, aunque con las debidas precauciones para evitar una tercera ola de contagios, porque con esta pandemia, de 150 cuadros de danza que llegaban, este año solo se presentaron al menos 40”, comentó.

La celebración de San José, que involucra a la Virgen de Guadalupe, data de finales del siglo XVIII, cuando esta región era ruta de las pastorías trashumantes novohispanas, generando la veneración por Guadalupe en una gruta de la montaña.

Con información de Milenio