Economía, la raíz del enojo estadunidense

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CIUDAD DE MÉXICO (EXCELSIOR).- A principios de 1992, un ahora famoso lema político presidía el cuartel de campaña del entonces aspirante y luego candidato presidencial demócrata, Bill Clinton: “es la economía, estúpido”.

Clinton ganó esa elección, y la siguiente, con la economía como su preocupación principal.

Pero 24 años después, la situación económica es la mayor preocupación de los estadunidenses, y a diferencia con lo que ocurría entonces hoy muchos se sienten abandonados, si no traicionados por su gobierno.

Esa, dicen analistas y políticos, está en la raíz del descontento que revoluciona la actual campaña electoral estadunidense.

“Algunos estadunidenses se rebelan… al apoyar a un demagogo autoritario que quiere fortificar Estados Unidos contra extranjeros y bienes hechos en el exterior. Otros se rebelan al unirse a la llamada ‘revolución política’”, señaló Robert Reich, economista político, exsecretario de Trabajo (1992-1996) con Bill Clinton, catedrático universitario y autor de varios libros.

“Sentirse empobrecido no se supone que sea parte de la narrativa estadunidense, pero en gran parte debido a la crisis hipotecaria (de 2007-2008) y la recesión, las familias de clase media vieron caer su valor 28 por ciento entre 2001 y 2013. Y puede ser peor que lo que esa cifra indica”, señaló el historiador Leonard Steinhorn.

Reich está de acuerdo. “Los indicadores económicos pueden estar arriba, pero no reflejan la inseguridad económica que siente la mayoría de los estadunidenses, ni la aparente arbitrariedad e injusticia que experimentan”, dijo el analista en un reciente artículo.

Para Reich, lo que se ve ahora tanto entre republicanos como entre demócratas “es una rebelión contra el  establishment”.

La situación que describen diferentes analistas puede variar de acuerdo con la posición política de cada uno, pero coincide en la idea de alejamiento entre las élites gobernantes y los estadunidenses normales, la creciente dificultad de que éstos logren lo que les ofrece el “sueño americano”.

Según las encuestas, 58% de los votantes que participaron en los caucus republicanos de Nevada el martes considera estar “enojado” y 36 por ciento como “insatisfecho”.

Reich aseguró que una gran parte de los estadunidenses ven cada vez mayores vínculos entre riqueza y poder, el capitalismo favorecido por compadrazgos, una baja en los salarios reales mientras crecen los ingresos de los jefes corporativos y una clase social millonaria “que convierte nuestra democracia en una oligarquía”.

Para Steinhorn, lo que pasa ahora puede definirse como “una clase media que alguna vez se vio central para el sueño americano, ahora parece estar viéndolo desde afuera”.

De acuerdo con datos presentados por el historiador, se estima que el uno por ciento más alto captura 58% de todo el crecimiento del ingreso entre 2009 y 2014, y que el 10% de la población gana una mayor proporción del ingreso nacional que en cualquier otro momento de los últimos cien años.

Pese a su normal desconfianza en el gobierno y su relación amor-odio con él, los estadunidenses tradicionalmente lo ven como un corrector de los desbalances, pero esta vez “ven a Washington al rescate de todos los que están arriba a expensas de los demás”, afirmó.

Peor aún, el gobierno federal parece paralizado por una lucha ideológica entre republicanos y demócratas, con lo cual provocan al menos la sensación de que “los líderes políticos han fracasado para enfrentar realmente los actuales desafíos o tratar al menos, o salir con propuestas”, indicó por su parte Mitt Romney, candidato presidencial republicano en 2012.

De hecho, el aparentemente irrefrenable ascenso de Trump tiene mucho que ver con ese descontento.

“Es una nueva alianza de populistas enojados con Trump la que se encuentra en ascenso, y en el umbral de la dominación”, indicó la publicación especializada Politico.

La nueva coalición alrededor de Trump está “construida sobre las espaldas de los hombres y mujeres de la clase trabajadora que se sienten abandonados, económica y culturalmente”, agregó.

Pero el descontento entre los republicanos permitió el surgimiento de un sector tan ideologizado que el partido mismo se ha realineado hacia la derecha.

Al mismo tiempo, Trump parece atraer votantes de todos los sectores y al menos por ahora parece “romper a través de las nociones tradicionales de elegibilidad y decoro mientras brama su camino hacia la nominación”, advirtió Politico.

En el “año de los votantes enojados”, Trump parece en camino de lograr la candidatura presidencial republicana gracias al poderío mostrado al ganar tres de las cuatro primeros caucus.

“Parte de lo que está detrás de la energía y la pasión por Donald Trump en el lado republicano, y Bernie Sanders en el demócrata es la frustración y cólera que siente la gente de este país”, dijo Romney.

Reich afirma, por su parte,que el establishment no sabe bien a bien qué es lo que pasó. “Hace un año, que ahora parece una eternidad, proclamó a Hillary Clinton y a Jeb Bush como seguros”, recordó.

Ahora, “un judío de Vermont de 74 años de edad que se describe como un socialista democrático, que sólo recientemente se hizo demócrata, estuvo a un pelo de vencer a Hillary en Iowa, la barrió en New Hampshire y logró 47% del voto en los caucus en Nevada.

“Y un millonario de 69 años que nunca ha tenido una oficina de elección o tuvo nada que ver con el partido republicano tomó una enorme ventaja en las primarias republicanas”, subrayó.

En 1976 Howard Beale, el personaje central de la película Network afirmaba “estamos enojados como nunca y no vamos a soportarlo más”.

La frase, expresada por un presentador enloquecido, quedó en el lenguaje coloquial, pero hoy, a decir de Romney y un creciente número de analistas políticos, expresa la opinión de muchos en ese país.