
Monterrey.- En los últimos días se ha vuelto común ver fotografías, videos y notas sobre países de Asia, Europa y Norteamérica sumergidos en la problemática por el COVID-19. El mundo está al pendiente de lo que sucede en China, Italia, España, Estados Unidos, entre otros… pero, ¿qué sucede con África?
Debido a la pobreza y la insalubridad que todavía existe en varios de los países del Continente Negro, podría pensarse que la pandemia por el coronavirus (COVID-19) tendría “en jaque” a esos territorios, al mismo nivel que italianos y españoles en el Viejo Continente.
Afortunadamente para sus habitantes, no es así, aunque los problemas siguen avanzando día a día y el número de muertes aumenta.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha declarado este miércoles que “el COVID-19 está amenazando a toda la humanidad, por eso toda la humanidad debe defenderse”.
Y ha hecho un llamamiento a movilizar 1.900 millones de euros con el fin de dar asistencia a los países más vulnerables para hacer frente a la pandemia del coronavirus.
Ha advertido, además, que las respuestas individuales no serán “suficientes” frente a esta crisis. Y estas respuestas han seguido surgiendo en todos los Estados africanos, mientras se producían actuaciones policiales controvertidas en algunos de ellos y arreciaron las críticas a los líderes religiosos en Nigeria por no apoyar las indicaciones de confinamiento.
Libia y Mali han declarado este miércoles sus primeros casos, Sudáfrica supera los 700 contagiados y el país que acaba de celebrar con bailes y fiestas en sus calles que deja atrás el ébola, República Democrática de Congo, ha declarado el estado de emergencia.

El coronavirus se expande ya hoy por 44 países del continente y supera los 2,500 casos positivos. Mientras, cada vez preocupa más que los débiles sistemas sanitarios del continente no sean capaces de contener la expansión de la enfermedad.





