La forma (des)ajusta
Ángel Guerrero Uribe
He intentado escribir y no he podido. Alrededor del mes de julio, me propuse escribir semanalmente para el Medium que creé en febrero de este año. El sitio estaba ahí, abandonado; sólo alojaba un texto a propósito del fallecimiento de Eusebio Ruvalcaba, hasta que lo desempolvé para escribir sobre mi abuela en el mes de julio. Poco después, empecé a escribir con regularidad y duré alrededor de tres meses haciéndolo, luego me desajusté.
Quizá podría decir que es como si el aceite de mis engranajes se hubiera secado. Pero no sucedió de la nada; la maestra Clara me dijo que me preocupaba mucho por la forma, entonces parecía como si las palabras no fluyeran; me faltaba agilidad. Grecia estuvo de acuerdo, además de que antes ya me había comentado algo así, “ya no escribes como antes”. Me dijo que no escribía mal, pero que algo faltaba. Estuve reflexionando sobre esos comentarios y me di cuenta de que era cierto: me preocupaba mucho por la forma, me la pasaba pensando en cada palabra que ponía, una tras otra, como si fuera armando un rompecabezas; olvidé que no se trataba de la estructura, de la forma, sino de una traducción de ideas: escribir se trata de arrancarte eso que te oprime las vísceras y ponerlo en palabras. Nada más.
Al final del día, nunca se logra escribir ni decir precisamente eso que está en el mundo de las ideas, eso que nos arde o nos entume las entrañas, porque sí, el lenguaje es maravilloso y nos sirve justamente para eso, pero siempre se quedará corto porque lo único más grande que el lenguaje son los recuerdos, los momentos, las acciones, todo aquello que contiene emociones y sentimientos; todo eso que hace estremecer al alma, la conmoción, todo eso es más grande que el lenguaje; y aunque leyendo una obra literaria el lenguaje cause este estremecimiento, nunca podremos describirlo o explicarlo al cien por cien, lo cual es triste pero también maravilloso, porque la vida está en esos momentos de estremecimiento, de conmoción, y se vuelve un ciclo porque uno se queda con eso, pero también lo comparte con el otro a través del lenguaje, y siempre se queda algo así, suspendido en el mundo de las ideas, pero con suerte lograremos conectar o conmover a esa persona con quien compartimos. De eso se trata la comunicación, diría yo, de eso también se trata escribir.
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