Columna Camina Conmigo

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Marco Antonio Meza-Flores
Teólogo y Psicoterapeuta
En México se vivió una atmósfera diferente, después de las votaciones del primero de julio, el Licenciado Andrés Manuel López Obrador (AMLO) había ganado en las urnas las elecciones para Presidente de la República, pero no sería hasta el día primero de diciembre que tomaría poder de dicho puesto, y entonces, muchos mexicanos queríamos ver “el cambio”, fueron 18 años de espera, en donde la esperanza imperaba en muchos de los que lo seguimos, vivimos y hasta nos tocó trabajar mano a mano con él, el primero de diciembre del 2018 se presentó en la Cámara de San Lázaro a tomar posesión de su nuevo lugar en la historia de México, las calles se abarrotaron, cosa que jamás pasó con algún candidato, el “estado mayor”, no lo cuidaba, me venía a la mente aquella frase mexicana “el que nada debe, nada teme”, la ceremonia no fue un gran suceso, era lo mismo, asuntos de protocolo, palabras del nuevo presidente, que como es bien sabido no tiene filtros, comenzó agradeciendo al Expresidente Enrique Peña Nieto (EPN) por no haber metido las manos en las elecciones, continuó su discurso y cómo es sabido calló a la gente ruidosa, Cuando la bancada de PAN (Partido Acción Nacional) después de poner sus pancartas con un dedo que decía que bajaran el precio de la gasolina y el Impuesto del Valor Agregado (IVA) y AMLO les dijo “ahora resulta que los que subieron las gasolinas quieren que baje”, después de muchos aplausos dice que sí lo hará, pero a su tiempo.
Cuando comenzó el agradecimiento por aquellos que fueron a la magna celebración, quiero decir que en esta estuvo el poeta y músico Silvio Rodríguez, persona que para los de izquierda es conocido, por ser uno de los que más señala la necesidad de un pueblo que cree y que crea.
Después en la tarde-noche, fue a recibir el “Bastón de mando” de parte de los indígenas de la nación, ese ritual, desde mi óptica fue mejor que lo que pasó en San Lazaro, pues, ahí se veía el pueblo, fue rico en símbolos y en cosas interesantes, y AMLO jugó un buen papel.
Nos esperan cosas interesantes ahora con el nuevo gobierno, porque, aunque es sólo el 30 % de la población los que no quieren al nuevo presidente, el resto tenemos mucho trabajo por hacer, porque es verdad, el trabajo del gobierno es trabajo de él, pero el trabajo de cada ciudadano es también trabajo de cada uno de nosotros, y como he señalado en mi columna una y otra vez debemos ser mejores ciudadanos, no para que el gobierno sea bueno, sino para que la ciudad sea mejor.
Nos toca dejar de ser corruptos, dejar de ser sucios, ladrones, lacras, y sobre todo nos toca ser mejores ciudadanos, porque el trabajo no se hará sólo, sino en conjunto, no más circular en sentido contrario, debemos pagar los impuestos, no debemos robarnos la luz, el agua y otros servicios, pues ellos “se supone” harán lo legal, dejemos de pagar moches, es decir, si te pasas un alto paga la multa, como debe ser, etcéteras, muchos que debemos hacer.
En lo demás camina conmigo, te aseguro que comenzaremos a hacer un México más próspero y más lleno de vida, porque lo valemos y sobre todo porque lo merecemos, comenzamos una nueva historia, te invito a escribirla.