
Casi 500 personas fueron hospitalizadas durante el primer semestre del año en Tamaulipas tras sufrir golpes y heridas en episodios de violencia familiar, una problemática que, de acuerdo con especialistas, puede agravarse durante las temporadas de calor extremo al aumentar la irritabilidad y la dificultad para controlar las emociones.
Según estadísticas de la Secretaría de Salud federal, entre enero y junio ingresaron a hospitales y clínicas del estado 497 pacientes por agresiones ocurridas en el entorno familiar. De ese total, 472 fueron mujeres y 25 hombres.
Las cifras confirman que el género femenino continúa siendo la principal víctima de la violencia dentro del hogar; sin embargo, también evidencian que cada vez más hombres requieren atención médica por este tipo de agresiones.
Tan solo en la última semana del periodo analizado se registraron 17 ingresos hospitalarios relacionados con violencia doméstica en distintos municipios de Tamaulipas.
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El psicólogo Ricardo Flores explicó que las altas temperaturas no generan por sí mismas la violencia familiar, pero sí pueden convertirse en un factor que incrementa el riesgo de conflictos cuando se combinan con otros problemas preexistentes.
“Las altas temperaturas pueden aumentar el riesgo de conflictos y violencia familiar. Desde la psicología, el calor extremo se considera un factor de riesgo que puede intensificar las reacciones emocionales y conductuales”, señaló.
El profesionista expuso que el calor provoca mayor incomodidad física, fatiga y frustración, condiciones que reducen la tolerancia al estrés cotidiano y favorecen respuestas impulsivas.
“Las personas presentan mayor irritabilidad y también tienen más dificultades para regular sus emociones. El calor afecta la capacidad para controlar los impulsos, especialmente cuando se combina con estrés, problemas económicos o falta de sueño”, indicó.
Por “Milenio”





