Amor, arte y profesionalismo en transformación de cenizas en diamantes

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Por Notimex

Una alternativa de perpetuidad, que implica un minucioso proceso que empieza con la posesión de las cenizas de un difunto y culmina con la confección de un diamante hecho con los restos del ser querido, es ofrecida en México desde hace 12 años por la empresa Algordanza.

Arturo Lozano, ingeniero bioquímico y director general de Algordanza Norteamérica, explicó que el proceso de convertir cenizas en diamantes, que tanta polémica ha desatado tras darse a conocer la transformación del arquitecto Luis Barragán (1902-1988), aún es novedoso pero en México ya está teniendo éxito, por tratarse de un servicio muy personalizado.

“Desde el primer contacto con nuestros clientes les ofrecemos empatía y confidencialidad total, les brindamos toda la información del diamante, del proceso, de quiénes somos, las garantías, los certificados que ofrecemos, desde ahí empieza el proceso, dándole a la gente seguridad en algo tan nuevo, algo que les ha encantado”, aseguró Lozano.

En entrevista explicó que luego viene la transformación, un trabajo que requiere de 500 gramos de cenizas del ser querido, de donde se obtendrá el carbono necesario para el proceso, pero en caso de no lograrlo, se solicita a los familiares que obsequien un poco de cabello de familiares o de las personas cercanas que quieran hacerlo, para garantizar el producto.

“Hay gente que llega con nosotros y toma esta decisión con el corazón en la mano, con mucho amor, porque no cualquiera rinde este homenaje. Una vez que tenemos las cenizas el siguiente paso es enviarlas a Suiza, allá se hace un análisis químico cualitativo y cuantitativo, es como una huella dactilar”, subrayó.

Las cenizas, expuso, tienen cierta cantidad de óxido y es irrepetible, porque esas cenizas son únicamente de esa persona; ya que se tienen, entran a una fase de extracción de carbono con métodos físicos y químicos que logran separar las impurezas que puede tener el carbono, ésto es un proceso muy complejo.