Alimentos peligrosos para adultos mayores

Es necesario controlar lo que comemos a medida que envejecemos para evitar problemas relacionados con los cambios fisiológicos y morfológicos que trae consigo la edad.

Aquí repasamos qué alimentos son peligrosos para los adultos mayores, y qué opciones se pueden incluir en sus dietas.

El envejecimiento es un conjunto de modificaciones fisiológicas y morfológicas que ocurren a causa del paso del tiempo en los seres vivos.

Estos cambios en los órganos y sistemas corporales pueden aumentar, entre potras cosas, el riesgo de contraer enfermedades o problemas de salud derivados por la ingesta de alimentos. Esto se debe a que al envejecer nuestro organismo:

Es más sensible a los efectos que ciertos alimentos tienen en los niveles de colesterol, presión arterial o glucosa.
El hígado y los riñones no funcionan correctamente, por lo que no expulsan todas las toxinas del organismo.
Tiene dificultades para tragar o digerir los alimentos.
Tiene un mayor riesgo de sufrir infecciones alimenticias, debido a que aumenta la proliferación de bacterias ya que el tracto gastrointestinal retiene la comida por más tiempo o porque no se produce suficiente ácido estomacal.

Para evitar estos problemas, los expertos aconsejan limitar o eliminar de la dieta estos alimentos.

Alcohol

Cuando bebemos, el alcohol pasa de inmediato a la sangre donde es transportado hacia el hígado, el cual libera las enzimas encargadas de metabolizarlo y eliminarlo.

Si el hígado no funciona correctamente, algo que suele ocurrir a medida que envejecemos, el proceso de purificación será menor y el organismo sufrirá deshidratación.

Los adultos mayores también suelen tener menos cantidad de agua en el organismo, por lo que tienden a tener una mayor concentración de alcohol en la sangre cuando beben en comparación a los más jóvenes.

La recomendación general

Estos factores pueden aumentar el riesgo de que los adultos mayores sufran lesiones, caídas o accidentes. Incluso el alcohol puede interactuar con el consumo de muchos medicamentos recetados o de venta libre, una práctica muy común entre los mayores.

Alimentos azucarados

Controlar la ingesta de azúcares es una tarea difícil, principalmente por que puede pasar desapercibida en muchos alimentos, incluso algunos que no son dulces necesariamente.

Los especialistas advierten que el verdadero problema se halla en la ingesta de productos procesados, como panificados, batidos, jugos, yogures, postres, helados, y dulces industriales.

Cuando los adultos mayores tienen dietas ricas en estos alimentos, existe un mayor riesgo de que sufran obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, problemas de sueño, trastornos gastrointestinales o caries.

Alimentos difíciles de tragar

La disfagia o dificultad para tragar es un trastorno que generalmente se asocia a los adultos mayores, aunque puede ocurrir a cualquier edad. Sus signos más comunes son:

Acidez frecuente.
Adelgazamiento.
Babeo.
Dolor o imposibilidad para tragar.
Regreso de los alimentos a la boca o regurgitación.
Sentir que la comida se atasca o pega a la base de la garganta o pecho.
Tos o arcadas después de tragar.
Voz ronca.
En casos extremos puede ocasionar atragantamiento, desnutrición o deshidratación. Para prevenir la disfagia los expertos aconsejan evitar ciertos alimentos:

Fibrosos: piña, lechuga, crucíferas o apio.
Los que tienen doble consistencia: sandía, melón, naranjas, ciruelas, cereales con leche o panes con semillas.
Los que tienen piel: legumbres, guisantes, habas, uvas, manzanas o kiwis.
También es útil controlar el tamaño de las porciones.

Alimentos que aumentan el colesterol

El colesterol es una sustancia de aspecto grasoso que se encuentra en la sangre. El organismo lo necesita para cumplir con diferentes funciones, por ejemplo, construir células.

Sin embargo, cuando el colesterol se encuentra en concentraciones elevadas, puede incrementar el riesgo de padecer enfermedades del corazón.

Este peligro es aún más grande entre los adultos mayores, ya que presentan más dificultades para controlar los niveles de colesterol en sangre y eliminarlo mediante el hígado.

Se aconseja que los adultos mayores eviten los siguientes alimentos que pueden aumentar las concentraciones de colesterol:

Chicharrón.
Hamburguesas.
Helado.
Hígado.
Huevos.
Productos lácteos enteros.
Mantequilla.
Papas fritas.
Pizzas.
Pollo frito.
Rosquillas.
Snacks fritos, salados o azucarados.
Alimentos ricos en sal

El sodio es un mineral que se presenta de manera natural en la mayoría de los alimentos. La forma más común de encontrarlo es el cloruro de sodio, popularmente conocido como sal de cocina.

Otros alimentos, como la leche, remolachas o apio también contienen sodio en forma natural. Incluso el agua potable puede contenerlo, aunque no en grandes cantidades.

El problema del sodio en la dieta es cuando su consumo, especialmente el agregado, es excesivo. Esto representa un mayor riesgo durante la vejez, ya que puede aumentar con gran facilidad el riesgo de hipertensión y acumulación de líquidos.

Los adultos mayores deben limitar o evitar el uso de sal como condimento, y en su lugar, optar por hierbas u otras especias.

También deben tener cuidado con productos a los que se les añade sodio durante su producción, como embutidos, sopas y vegetales enlatados, comidas rápidas, panificados industriales, salsas o cubos de caldo concentrado, entre otros.

Qué comer

Una buena dieta es fundamental en todas las etapas de la vida para mantener el organismo saludable, aunque durante la vejez, cobran más importancia los alimentos a los que se recurre para obtener los nutrientes esenciales.

Los expertos señalan que beber mucha agua es clave, ya que esta permite estimular el transporte de nutrientes, facilitar la eliminación de desechos, y regular la temperatura corporal y volumen celular.

Otras opciones que no deben faltar en las dietas de los adultos mayores son:

Aceites saludables, como el de oliva.
Carne sin grasa, preferentemente blanca o de pescado (1 o 2 veces por semana).
Cereales o panes integrales, en reemplazo de los derivados de harinas refinadas.
Frutas y vegetales de distintos colores (crudas o cocidas).
Productos lácteos bajos en grasa o descremados.
Semillas y frutos secos.
Este tipo de alimentación puede ayudar a los adultos mayores a:

Aumentar la protección contra el daño oxidativo.
Mantener la función cognitiva de la mejor forma.
Mejorar la respuesta inmune.
Reducir el riesgo de enfermedad cardíaca, cáncer y problemas óseos, articulares o musculares.
Regular la tolerancia a la glucosa.

Recuerda: la mejor forma de obtener todos los beneficios de una correcta alimentación y disminuir el riesgo de interacción con medicamentos, es consultando a un profesional de la salud. Este realizará un diagnóstico y determinará cual es la mejor dieta que puedes incorporar.

POR HOLA DOCTOR