
Por si fuera poco, el día 19 de septiembre de 2020 el Ayuntamiento de Reynosa interpone denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR), porque las feministas que marcharon el 15 de septiembre de este año, pintaron monumentos y bustos históricos.
Algunas personas las llamaron vandalizaron los monumentos, otros “pinches viejas sin qué hacer”, algunos más, “están locas” y otros ignoraron los sucesos, fueron pocos los que entienden el dolor y la rabia que sienten estas mujeres porque la ley no hace justicia y no sigue los expediente, los dejan sin concluir.
Pero veamos ¿qué es vandalismo? Vandalismo es: La hostilidad aparentemente injustificada hacia posesiones de los demás. Es la idea de destruir por el simple hecho de hacerlo, es un gusto. Es verdad que las feministas de la cuarta ola han hecho esto, pero lo que no es verdad es que no haya una justificación, porque la hay, pero no la vemos porque a nosotros no nos hacen daño, es ahí donde todos y todas deberíamos observar, ¿acaso no hay justificación de lo que hacen?
Ahora, ¿qué es protesta? La protesta no va hacia algo personal, la idea no es lastimar a nadie, no es hacer un daño como persona; el sentido es la manifestación, por eso se puede pintar, rayar, destruir, quemar a algo que está en el paso, porque tengo rabia, coraje, impotencia, del silencio que me obligan a tener porque nadie hace nada. Necesito que alguien voltee a ver mi problema, que no haya más silencio, que nadie más calle, que me escuchen y si no lo hacen, busco que lo hagan.
¿Qué es violencia? Cuando alguien golpea de manera directa a otra persona, ya sea psicológicamente, físicamente, socialmente, emocionalmente, laboralmente o espiritualmente, donde hay violencia todos los días.
He leído en algunas partes que “yo soy neutral”, como si eso fuera bueno, no señores y señoras, la neutralidad es decir que el opresor está bien, necesitamos despertar, abrir la boca, decir algo, no callar, porque eso es lo que ha hecho que las mujeres se encabronen y decidan decir que están hartas de siempre callar y que no se les vea como seres humanos, sino como objetos de posesión.
Leí esto en Facebook: “Hace unos días me quedé sola en la combi y cuando se empezaron a subir más personas, el chofer volteo y me dijo “te salvaste” ¿A los hombres también les pasa eso?”; Una vez iba caminando en la calle con pans aguado, sudadera enorme y con el gorro de la sudadera. Un taxista se paró y me dijo: ¿Quieres que te lo lama? La has de tener bien rica (y cosas así) ¿A los hombres también les pasa?; “En los últimos seis meses me han eyaculado dos veces en el transporte público. ¿A los hombres también les pasa?; “Uso mi mochila a la altura de las nalgas para que sea imposible que me la arrimen en el metro, ¿A los hombres también les pasa?”; “Un tipo me siguió en el metro por dos líneas distintas y cada que me veía se tocaba. Al salir a la calle eyaculó frente a mí. Cuando le grité lo puto puerco y enfermo que era me dijo “no sé qué ladras si no te toqué, güerita. ¿A los hombres también les pasa?”; “Tengo que asegurarme de planear la ropa que voy a usar, en medida de si voy a salir acompañada o no, o si voy a volver muy tarde o no, pensar bien en si tendré que usar transporte público en algún momento o no. ¿A los hombres también les pasa?”.
A los hombres nos pasa pocas veces y cuando sucede eso, les da risa a los demás, pero yo, en lo particular me he sentido amenazado, la primera vez que alguien me dijo algo así, pronunció: “Doctor, entonces qué, le rostizo el pollo o le marino el camarón”, yo salí corriendo y me sentía frustrado, años después alguien que estaba sentado en una fonda me dijo directamente “quieres que te lo mame”, y salí corriendo de ahí, cuando lo dije en redes sociales, muchos se rieron, pero yo me sentía ofendido, frustrado, como una cosa, y aun así, sólo se rieron, esto es culpa del patriarcado, de nadie más.
Si yo, un simple mortal me he sentido ofendido, no sé cómo se sentirán las mujeres que lo viven a diario y que no son comprendidas, la ley las mandará un decenio a la cárcel porque protestan, pero a los que abusan, a esos los dejarán libres. ¿A los hombres también les pasa? ¡Claro que no, somos muy contados!
Me parece una estupidez que quieran mandar a la cárcel a las mujeres que hacen protesta, pero a los que abusan, violan o violentan a una mujer no les hagan nada, porque la ley calla, no sé, necesitamos reevaluarnos. No estoy de acuerdo en la ley de encancerarlas, porque ellas necesitan ser escuchada, más que encarceladas.
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Por lo demás camina conmigo, te puedo afirmar que dejaremos la misoginia, y buscaremos un mundo mejor. Hasta la próxima.





