A la que nos dio la vida y amó antes de conocernos
Fernanda Treviño Mendoza chica

La tarea más difícil de una mujer, es el papel de ser mamá, y eso es cosa de todos los días, 24 horas, no hay descanso. Es difícil serlo, pero todas las cosas que valen la pena también lo son.

Las mujeres en el mundo actual, cada vez piensan más en el control de la maternidad, la gran mayoría lo ve como una realización, no como una obligación.

En México según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) existen 39 millones de mujeres en edad de tener hijos, las madres mexicanas se cuentan en un poco más de 26 millones.

Tres cuartas partes de ellas están casadas o unidas a una pareja, casi la quinta parte están divorciadas, separadas o son viudas y las madres solteras suman casi un 5 por ciento del total.

En los años 60’s las mujeres mexicanas tenían 7 hijos en promedio, a la fecha de hoy tienen 2.4.

Pero hay que decir que ser madre no es lo mismo que ser “mamá”; llevar un ser dentro de ti por más de 9 meses y darlo a luz es ser madre. Ser mamá es llevarlo esos mismos meses en tu vientre aun siendo difíciles las circunstancias, con ilusión, impaciencia por conocerlo, cuidar tu alimentación, tu salud física, mental y emocional, darlo a luz, cuidar, alimentar, proteger tratarlo con cariño, respeto, corregirlo y guiarlo hasta que se valga por si mismo. Es claro que ninguna mujer tiene un manual para cuando decida procrear, saber ser una buena madre, solo es cuestión de un inmenso amor prodigado sin límites.

¿Y las madres de corazón? por decisión, aquellas que no engendraron a su hija o hijo, si no que una fuerza superior, una energía divina emanada del universo de Dios, junto dos corazones que hicieran clic cuando se tuvieron cerca, en un momento de un día cualquiera, cuando una personita indefensa esta frente a una mujer adulta, con experiencia y ocurre que esta, decide con la mente y el corazón en total coordinación, que será la mamá de este lindo y pequeño ser, así te conviertes en madre por amor, convicción y decisión.

La idea más común de ser mamá es teniendo una pareja y un hogar, compartir la crianza de los hijos con el padre, que este sea parte fundamental en la vida de nuestros hijos, desgraciadamente en este tiempo en el que la mujer se ve en la necesidad contribuir a la economía familiar, y tiene que salir de casa, se hacen más largos los periodos de tiempo en el cual no está presente tanto ella como su pareja; con el aumento de los divorcios, existe un modelo moderno de familia actual; ahora los hijos son: los míos, los tuyos y los nuestros.

La mujer madre profesionista, trabajadora hoy en día tiene un reto más grande para desarrollar su papel de mamá, ese que todo mundo espera sea de sumisión, abnegación y sacrificio. Las mamás trabajadoras de hoy son mujeres que se valoran, casadas, divorciadas o solteras, son tan seguras de sí mismas como las que no trabajan fuera de casa e igualmente prodigan amor, atenciones y protección; como todas quieren los mejor para sus hijos.

Vamos varias décadas atrás, para saber porque festejamos a las madres el 10 de Mayo:

Corría el año de 1922 cuando el periodista Poblano Rafael Alducin tuvo a bien proponer el 10 de mayo para celebrar el Día de las Madres. Para él un homenaje a las mamás era justo y necesario, decía “No existe sacrificio suficientemente grande para el corazón de una madre, no hay cáliz de dolor y amargura que ella no esté dispuesta llevar a sus labios si puede evitar una gota, tan solo de acíbar a sus seres queridos prolongación de su propia vida, no hay manera de poder aquilatar con certeza su profundo amor de madre”.

Así pues, se lanzó la convocatoria para institucionalizar el día de las madres en el diario que este periodista dirigía, el día 13 de Abril, y fue así como se festejó por primera vez el 10 de Mayo de 1922 a las madres mexicanas.

“Si las cosas difíciles fueran fáciles; cualquiera las haría”

¡Feliz día de las madres!

¡Ciao!