Por Fernanda Treviño

Corría el año de 1808 y en la Nueva España, rebosaban las arcas, que financiaban a gobiernos de otras colonias españolas, la construcción de lujosos palacios y campañas militares.

Las ciudades de México tenían un desarrollo mayor que cualquier otra de América; pero existía una profunda desigualdad social entre sus habitantes.

En el siglo XVIII el 80 por ciento de la población estaba conformada por indígenas, mestizos y mulatos, mayormente incultos, explotados, sin participación en el gobierno. El 20 por ciento restante eran europeos y americanos, criollos (nacidos en las indias, o sea América) Este grupo se llevaba casi la totalidad de las ganancias generadas por la colonia.

Entre estos últimos existía una rivalidad que se fue haciendo más grande respecto a quien tenía más derecho a gobernar, lo que dio origen a que los criollos iniciaran en 1809 la conspiración de Valladolid, la cual fue descubierta.

Fue entonces que un grupo de criollos liderados por militares, entre ellos Ignacio Allende, llamaron al cura, Miguel Hidalgo y Costilla a unirse a su movimiento, al darse estos cuenta que no era suficiente tener el apoyo de los criollos, ¡necesitaban al pueblo!

Hidalgo, de gran carisma, gozaba de la confianza y credibilidad del mestizaje, que lo escuchaba y lo aplaudía, al ser descubierta también esta conspiración, el cura Hidalgo lejos de rendirse, decide levantarse en armas, siendo la madrugada del 16 de Septiembre de 1810 hace sonar la campana de la iglesia del Pueblo de Dolores y logra reunir a casi 3,000 mil campesinos y mestizos, expone el plan para quitarle el poder a los gachupines.

Pronunciando así la arenga: ¡Muera el mal gobierno! ¡Viva la Independencia! ¡Viva México!!

Iniciaba así, oficialmente la lucha armada que duró 11 años y nos llevaría a la ansiada Independencia del yugo de la corona española.

Tras la muerte de Hidalgo, los líderes que le sucedieron al mando tenían el mismo perfil; don de mando, carisma, inteligencia e identificación con el pueblo. El cura José María Morelos, de cuna muy humilde que con trabajos y mucho esfuerzo, costeó sus estudios, siendo alumno de Miguel Hidalgo.

Vicente Guerrero, de origen mestizo, militar que desde 1810 apoyo la lucha en el ejército insurgente, conocedor de la geografía del territorio y muy cercano al pueblo, porque del pueblo salió, al morir todos ellos, de fueron perdiendo la mayoría de las ideas de Hidalgo.

El 24 de Agosto firman Iturbide y el virrey Juan de O’Donoju el tratado de Córdoba en este se reconocía la Independencia de México y se ratificaba con ligeras variantes el plan de Iguala propuesta por criollos capitalistas y el Clero, favoreciendo solo sus intereses, al fin clasistas.

El 27 de Septiembre de 1821 el Ejército Trigarante entra a la capital del país en medio de la multitud que vitoreaba la independencia marcando así la terminación de 11 años de lucha por la Independencia del pueblo mexicano.

Sin embargo, pese a toda la sangre derramada se instaló una monarquía católica y un gobierno que seguiría favoreciendo solo a los grupos de poder. ¿Y el pueblo? ¡que se lo traguen los perros! La población solo sirvió para conformar los ejércitos que lucharon contra la milicia de la corona española.

El cura Hidalgo había propuesto la creación de un Congreso Nacional con representantes de todas las ciudades, villas y lugares del reino, medidas sociales, como: la abolición de la esclavitud, igualdad social, libertad de trabajo y comercio y acceso a la educación.

Actualmente contamos con un Congreso, y la Cámara de Senadores, pero cabe preguntarse ¿qué más nos quedó de la lucha por la Independencia? Un país “libre y soberano” ¿acaso?. Tristemente, somos un pueblo sometido, económicamente dependiente de un país vecino, de clases sociales muy marcadas con un grueso de la población que vive en pobreza, que no tiene oportunidades para acceder a la educación, sin acceso a un sistema de salud pública.

De los 107 millones de mexicanos que habitamos este país 53.3 millones viven en situación de pobreza y pobreza extrema según informes del CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de la política de desarrollo social).

Ni con todos esos programas que prometen mover a México, las condiciones previas al inicio de la lucha por la Independencia han desaparecido; lo único que mueven es la riqueza del país generada por la explotación de la mano de obra barata, junto con el saqueo de las arcas públicas apoyados por un gobierno que sigue favoreciendo a los grupos de poder, sosteniendo a las familias que han ido heredándose posiciones políticas como si fueran las joyas de la familia. Visto desde esta perspectiva ¿qué condiciones sociales cambiaron tras 205 años del inicio de la lucha por la Independencia?

¡Ciao!