
Parece que en Reynosa nadie se ha percatado de la importancia de cuidar el agua.
Continúan operando los car wash, los usuarios no reciclan, hay quienes se bañan hasta dos o tres veces diario, según el calor y muchos, muchísimos, se la roban.
Monterrey vivió una pesadilla en el verano del 2022.
En Reynosa tenemos ya encima el estrés hídrico, pero nos seguimos comportando como siempre: Desperdiciando el recurso.
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Durante las últimas semanas, el Presidente Municipal de Reynosa, Carlos Peña Ortiz, ha insistido en que debemos ahorrar lo más que se pueda el agua.
Tal vez entre bromas, pide a los que asisten a las audiencias públicas y eventos del DIF que no se bañen diario, que lo hagan solo dos o tres veces a la semana “para tener más pegue”.
Recomienda que no se lleven los vehículos a los car wash o lavaderos de autos porque son los que más la consumen.
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Todavía sale el agua de las llaves, aunque sea con tierrita, pero sale,-asegura, y después agrega que aún tenemos agua por obra y gracia del espíritu santo, porque en términos reales nos la estamos robando.
Efectivamente. Desde mediados de este año la Comisión Nacional del Agua advirtió de la necesidad de implementar políticas de ahorro del vital elemento porque las presas están en su mínimo histórico.
Además, el Gobierno de Nuevo León decidió unilateralmente cerrar las compuertas de la presa “El Cuchillo” para que este año no haya trasvase a la “Marte R. Gómez”, dejando sin agua a miles de agricultores de la región.
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A eso se suma que México tiene un adeudo de agua con los Estados Unidos que históricamente se paga con agua que debería servir para el riego agrícola de la parte norte de Tamaulipas, sacrificando la producción de sorgo, maíz y hortalizas.
“Las próximas guerras serán por el agua,-advierte Peña Ortiz. Ahorita ya nos estamos peleando con Nuevo León”.
Mientras eso ocurre y la escasez del agua va para peor, en Reynosa no se percibe un cambio en el comportamiento de la gente con respecto al cuidado del agua.





