
Desde el punto de vista de la psicología popular sobre los colores, el rojo es el color más apasionado, el que se usa como señal de alarma y reclamo, pues capta la atención de inmediato. También está vinculado obviamente a la sangre, al amor, a la intimidad y a la alegría, y en el lado negativo, a las malas notas, a los problemas económicos (números rojos), a la guerra, a la violencia o a lo prohibido. El rojo está muy presente en las señales de tráfico, en los semáforos, en los precios de las rebajas y en los alimentos (fruta, carne, especias…).
Es el color de la prisa y de la urgencia, de lo inmediato, y también de la atracción sexual. Por eso las prendas de color rojo, no digamos la ropa interior, siempre han tenido un toque especial y una intención seductora, porque elevan la autoestima de quien las lleva. Tiene su explicación científica.
Desde el punto de vista de la psicología popular sobre los colores, el rojo es el color más apasionado, el que se usa como señal de alarma y reclamo, pues capta la atención de inmediato. También está vinculado obviamente a la sangre, al amor, a la intimidad y a la alegría, y en el lado negativo, a las malas notas, a los problemas económicos (números rojos), a la guerra, a la violencia o a lo prohibido. El rojo está muy presente en las señales de tráfico, en los semáforos, en los precios de las rebajas y en los alimentos (fruta, carne, especias…).
Es el color de la prisa y de la urgencia, de lo inmediato, y también de la atracción sexual. Por eso las prendas de color rojo, no digamos la ropa interior, siempre han tenido un toque especial y una intención seductora, porque elevan la autoestima de quien las lleva. Tiene su explicación científica.
En otras fotos jugaban con el contraste de colores entre el rojo, el gris, el verde y el azul. Finalmente, mostraron imágenes de mujeres cuya camiseta había sido coloreada de rojo o de azul. En todas las circunstancias, las mujeres que aparecían con el marco rojo o usando prendas de ese color fueron consideradas más atractivas y deseables sexualmente por los hombres que las que estaban vestidas o enmarcadas con otros tonos. La explicación tendría su origen en la fisonomía de nuestros ancestros primates.
Por ejemplo, las hembras de los babuinos y los chimpancés se enrojecen a modo de señuelo sexual cuando se acerca la ovulación. De esta forma consiguen atraer a los machos y aumentar su disponibilidad para copular. Algo parecido pasa con nosotros, los seres humanos. Y es que la sexualidad es mucho más primitiva de lo que solemos creer y el rojo ha conservado esa capacidad de atraer.





