El insuficiente transporte público y la falta de pagos a la policía ponen en riesgo la justa mundial
FUENTE AFP
RÍO DE JANEIRO.- A exactamente un mes del arranque de los Juegos Olímpicos, el 5 de agosto, estadios e instalaciones están prácticamente listos, pero el insuficiente transporte público amenaza con aguar la mayor fiesta del deporte mundial.
A esta inquietud se suma la amenaza del virus del zika, que ha hecho desistir de Río-2016 a varios atletas y turistas, un alza de los homicidios y asaltos en Río y la inestabilidad política desatada por el juicio de destitución en curso contra la presidenta, ahora apartada del cargo Dilma Rousseff.
También está la reciente suspensión de las actividades del laboratorio antidopaje de la ciudad y la quiebra del estado de Río en medio de la peor recesión que sacude a Brasil en décadas, con policías, profesores y médicos que reclaman el pago de salarios.
Los policías protestan por los atrasos en sus salarios y sorprendieron ayer a los viajeros que llegaban al principal aeropuerto de Río de Janeiro, con pancartas en las que se podía leer en inglés “Bienvenidos al infierno”.
Una encuesta del diario O Globo señaló que un tercio de los residentes de Río cree que los primeros Juegos organizados en Sudamérica serán un fracaso.
El Metro en Río, que funciona relativamente bien, pero con sólo dos líneas, es utilizado por apenas 4% de la población. Un 37% viaja en autobuses por esta extendida y caótica ciudad tan bella como desigual, encajada entre mar y montañas, donde viven 12 millones de personas si se incluye el área metropolitana.
Mientras, la Policía Federal brasileña inició una nueva fase de la investigación en la empresa estatal Petrobras, por sospechas de irregularidades.





