
Los médicos residentes de Tamaulipas tendrán derecho a jornadas de trabajo compatibles con su bienestar, periodos razonables de descanso tras guardias prolongadas y protección contra el acoso, el hostigamiento y cualquier forma de maltrato, de acuerdo con un dictamen aprobado por la Diputación Permanente que incorpora un capítulo específico sobre este personal a la Ley de Salud del Estado.
Ante la Comisión Estatal de Conciliación y Arbitraje Médico, el año pasado acudieron cerca de 30 profesionales de la salud que dijeron sentirse acosados, entre ellos dos médicos residentes que señalaron haber sido víctimas de violencia laboral en el hospital al que fueron adscritos.
El dictamen aprobado cita estudios nacionales según los cuales más de la mitad de los médicos residentes presenta síndrome de burnout de moderado a severo, mientras que entre 30 y 40% ha sufrido acoso laboral. También refiere investigaciones que identifican altos niveles de agotamiento, síntomas de depresión y pensamientos suicidas entre este personal médico en formación.
Aunque no existen estadísticas específicas para Tamaulipas, en México diversos indicadores muestran que el maltrato durante la residencia médica es un problema extendido. Una investigación publicada por la UNAM reportó que 84% del personal encuestado manifestó haber sufrido algún tipo de maltrato, principalmente psicológico, mientras que otra, citada por la Cámara de Diputados, señala que 98.5% experimentó al menos un episodio de acoso en un periodo de seis meses.
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La reforma incorporará un capítulo específico para reconocer jurídicamente la figura del médico residente dentro de la Ley de Salud del Estado y establecer sus derechos y obligaciones durante su formación, con el propósito de garantizar condiciones dignas, seguras y libres de violencia en hospitales públicos y privados que funcionan como sedes de especialización.
El documento establece su derecho a recibir formación académica bajo supervisión adecuada; desarrollar sus actividades en condiciones seguras que protejan su salud física y mental; contar con esquemas de guardia compatibles con la seguridad del paciente, y disponer de mecanismos confidenciales y efectivos para denunciar abusos o violaciones a sus derechos. Asimismo, señala que no podrán ser obligados a realizar actividades ajenas a su proceso formativo o que no correspondan a funciones médicas.
El dictamen, que aún deberá ser ratificado por el Pleno Legislativo, advierte que la falta de regulación específica ha permitido la normalización de jornadas excesivas y prácticas de maltrato durante la residencia médica, lo que repercute tanto en la salud de los profesionales en formación como en la calidad de la atención que reciben los pacientes.
La reforma también obligaría a la Secretaría de Salud estatal a supervisar que las unidades médicas donde se forman residentes cuenten con condiciones adecuadas; emitir lineamientos de buenas prácticas; coordinar acciones con instituciones educativas para fortalecer la calidad de las sedes de enseñanza, y dar seguimiento a las quejas y denuncias relacionadas con presuntas violaciones a los derechos de este personal. El incumplimiento de estas disposiciones sería sancionado conforme a la Ley de Salud del Estado y demás ordenamientos aplicables.
Por “Milenio”





