Por Andrea Santa María
Uno de los grandes retos que heredó la administración municipal de Maki Ortíz Domínguez tiene que ver con las condiciones en que se encuentran algunas de las vialidades más transitadas de la ciudad, las cuales resultan precarias para el uso constante que se les da, teniendo como consecuencia no sólo la incomodidad de los automovilistas que circulan por ellas, quienes ven afectados sus vehículos debido a este tipo de situaciones, sino también de los habitantes y comerciantes de la zona.
Muestra de ello, es la avenida Espuela, la cual presenta un deterioro evidente en el pavimento, con presencia de baches, fuga de drenaje y, en presencia de lluvia, inundaciones que entorpecen el tránsito, propiciando incluso accidentes.
Así lo manifiestan quienes recorren este tramo que va del Libramiento Luis Donaldo Colosio al boulevar Álvaro Obregón, ciudadanos que buscan una vía “más sencilla” de cruzar colonias como las Delicias, Revolución Verde y Petrolera para llegar a su destino.
Sin embargo, las condiciones que de por sí mantiene a falta de rehabilitación desde hace poco más de un año, no son el único problema, ya que se presenta de manera frecuente una fuga de drenaje, que continúa deteriorando la vialidad por el agua que erosiona y el peso de los vehículos de carga, así como habitantes que aprovechan para dejar, en plena vía, restos de material de construcción.
A menos de un mes de haber iniciado su administración, Ortíz Domínguez representa aún la promesa de que este tipo de condiciones que vive la ciudadanía a diario se vean resueltas, comentario que se escucha de los vecinos y conductores que durante la campaña electoral la escucharon comprometerse con ello.





