
Astrofísicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) descubrieron un inédito fenómeno celestial a 300 años luz de la Tierra, donde una estrella devora gradualmente a una enana marrón que orbita a su alrededor. El hallazgo, publicado en la revista Nature Astronomy, reveló un comportamiento cósmico jamás documentado hasta ahora en la Vía Láctea.
El hallazgo se originó a partir de una serie de observaciones del Observatorio Palomar en California, un centro astronómico dedicado a escanear el universo en busca de alteraciones en el brillo estelar y explosiones de supernovas. En esos registros, los investigadores detectaron señales lumínicas extraordinarias que se encendían de forma reiterada sin una causa aparente.
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Al graficar los datos en sus registros de cálculo, los científicos comprobaron que la curva lumínica adoptaba una extraña forma triangular, completamente distinta a los patrones habituales de una estrella con un cuerpo en órbita. “No tenía sentido. No podíamos explicar qué era”, reconoció el físico del MIT Kevin Burdge sobre el impacto inicial de las mediciones.
Frente al desconcierto, los expertos coordinaron el uso de múltiples telescopios espaciales y terrestres para apuntar directamente hacia la fuente luminosa. El cruce de datos permitió confirmar que la señal procedía de un sistema binario desconocido, bautizado formalmente como ZTF J0440+2325.
Un banquete cósmico de miles de millones de años
La mayoría de los cuerpos celestes similares a planetas describen trayectorias libres y estables alrededor de su sol. Sin embargo, cuando la distancia se reduce en exceso, la atracción gravitacional suele arrastrar al objeto de manera violenta hasta que la estrella lo engulle por completo.
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En ZTF J0440+2325 ocurrió una interacción jamás registrada: el astro principal absorbe a la enana marrón de forma pausada y silenciosa. “En lugar de engullir el objeto, la estrella podría consumirlo gradualmente a lo largo de miles de millones de años”, explicó Burdge sobre el proceso. El equipo confía en que este descubrimiento facilite la identificación de otros sistemas similares ocultos en la galaxia.
Por Agencias





