Un ojo a la guerra comercial; otro, a la inversión

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Un ojo a la guerra comercial; otro, a la inversión

CIUDAD DE MÉXICO.- La economía creció a una tasa de 6.5% en el tercer trimestre del 2018, después de un crecimiento de 6.7% en el trimestre anterior. Este resultado se ubica por debajo de las expectativas del mercado, que eran de 6.6%, según las encuestas de Reuters y Bloomberg.

Fue la tasa de crecimiento más baja desde el primer trimestre del 2009, posterior a la crisis financiera. Esto marca la pauta para el riesgo de una continua depresión en la región de Asia y en otros países emergentes que exportan materias primas a China y se da en medio de una intensa disputa arancelaria con Washington, así como de unos alarmantes préstamos a los gobiernos locales, los dos más grandes retos de la economía china.

Recordemos que la administración de Donald Trump impuso aranceles a las exportaciones chinas por un valor de 34 mil millones de dólares en julio, 16 mil millones en agosto y 200 mil millones en septiembre, e incluye nuevos aranceles en casi la mitad de todas las importaciones chinas. Esta postura comercial ha sacudido los mercados internacionales con la advertencia del FMI de que podría dañar los mercados emergentes que ya tienen dificultades. No cabe duda de que éste fue un factor decisivo en la reducción de la tasa de crecimiento. No obstante, el mayor impacto de estos aranceles se sentirá en el cuarto trimestre.

Recordemos que la administración de Donald Trump impuso aranceles a las exportaciones chinas por un valor de 34 mil millones de dólares en julio, 16 mil millones en agosto y 200 mil millones en septiembre, e incluye nuevos aranceles en casi la mitad de todas las importaciones chinas. Esta postura comercial ha sacudido los mercados internacionales con la advertencia del FMI de que podría dañar los mercados emergentes que ya tienen dificultades. No cabe duda de que éste fue un factor decisivo en la reducción de la tasa de crecimiento. No obstante, el mayor impacto de estos aranceles se sentirá en el cuarto trimestre.

Por otro lado, es importante tomar en cuenta que el crecimiento económico del tercer trimestre se podría haber “beneficiado” de un aumento en el comercio, pues las empresas aceleraron las entregas y pedidos antes de que los aranceles sean efectivos y China anuncie su respuesta. En consecuencia, el mes pasado las exportaciones de China a Estados Unidos aumentaron más de lo esperado, lo que le permitió alcanzar un superávit mensual récord de poco más de 34 mil millones de dólares.

Sobre este aspecto, ¿qué espera el gobierno chino para el siguiente trimestre? Los líderes políticos no prevén sobresaltos para el final del presente año. Desde el mes pasado, el vicepresidente del supervisor bursátil chino, Fang Xinghai, aseguró en el China Daily que la conomía china no tendría mayores problemas, incluso si Donald Trump impusiera aranceles a todas las exportaciones chinas a los Estados Unidos, pues recordó que durante todo el año pasado el volumen de las exportaciones al gigante estadunidense fueron equivalentes a sólo 4% del PIB. Por lo pronto, el gobierno de Xi-Jinping no dijo nada sobre luchar contra dos frentes a la vez, es decir, los riesgos financieros internos y una guerra comercial de Estados Unidos simultáneamente.

Por otro lado, es importante tomar en cuenta que el crecimiento económico del tercer trimestre se podría haber “beneficiado” de un aumento en el comercio, pues las empresas aceleraron las entregas y pedidos antes de que los aranceles sean efectivos y China anuncie su respuesta. En consecuencia, el mes pasado las exportaciones de China a Estados Unidos aumentaron más de lo esperado, lo que le permitió alcanzar un superávit mensual récord de poco más de 34 mil millones de dólares.

Sobre este aspecto, ¿qué espera el gobierno chino para el siguiente trimestre? Los líderes políticos no prevén sobresaltos para el final del presente año. Desde el mes pasado, el vicepresidente del supervisor bursátil chino, Fang Xinghai, aseguró en el China Daily que la conomía china no tendría mayores problemas, incluso si Donald Trump impusiera aranceles a todas las exportaciones chinas a los Estados Unidos, pues recordó que durante todo el año pasado el volumen de las exportaciones al gigante estadunidense fueron equivalentes a sólo 4% del PIB. Por lo pronto, el gobierno de Xi-Jinping no dijo nada sobre luchar contra dos frentes a la vez, es decir, los riesgos financieros internos y una guerra comercial de Estados Unidos simultáneamente.

Pero el aumento de las tasas de interés por parte de la Fed hace improbable que el Banco Popular de China reduzca su tasa de interés de referencia por temor a exacerbar la depreciación en el yuan.

Lo anterior da pie a saber cómo va la opinión de los empresarios de China. Al parecer se están alejando de las inversiones, prefieren la deuda en dólares y tener efectivo disponible para prepararse para una recesión económica que consideran inminente. Así las cosas, el activo de peor desempeño en China es la confianza.

Las principales empresas privadas de China, como Alibaba y Tencent, han visto cómo los precios de las acciones han sucumbido considerablemente este año. Por otra parte, los grupos más pequeños se han visto obligados a vender a los gigantes de propiedad estatal ya que los precios de sus acciones caen por debajo del valor esperado. Esto desencadena la necesidad de añadir nuevos fondos para cubrir las posiciones en el mercado, así como la eliminación forzosa de las acciones.

Las empresas privadas han sido las más afectadas por la desaceleración del crecimiento real en China.

Después de décadas en que la inversión inmobiliaria impulsó el auge económico chino, los empresarios inmobiliarios están recurriendo a la gestión de activos en lugar de apostar en terrenos o edificios.

La expansión económica más lenta de lo esperado provocó declaraciones de altos funcionarios chinos para calmar a los mercados. Los comentarios, incluidos por parte de Liu He, el principal asesor económico del presidente Xi Jinping, ayudaron al CSI 300, un índice de algunas de las compañías más grandes que figuran en Shanghai y Shenzhen, a aumentar en 3% el pasado viernes.

Pero incluso a pesar de esa jornada, el CSI 300 cayó alrededor de 9% durante el mes de octubre. Esto es muy importante, pues si el mercado no se recupera durante esta semana, el índice quedaría frente a su mayor caída mensual desde enero de 2016, cuando los temores de un derrumbe de la deuda china provocaron grandes salidas de capital.

Intentando anticiparse a todo esto, el banco central de China inyectó nuevamente efectivo en el sistema bancario del país el lunes de la semana pasada, en un esfuerzo por estimular los préstamos ante una economía desacelerada. Sin embargo, esta medida no logró tranquilizar a los inversionistas. Como resultado, el índice Compuesto de Shanghai cayó un 3.7% mientras que el yuan ha seguido perdiendo valor. En consecuencia, la divisa china se está debilitando hacia niveles no vistos desde la crisis financiera mundial, lo que lo coloca entre las monedas de peor desempeño en la región Asia Pacífico este año.

Por otra parte, el mercado de valores de China está en vías de registrar su mayor descenso mensual en casi tres años, a pesar de los esfuerzos realizados para apuntalar la confianza. Si bien las operaciones volátiles en las acciones estadunidenses han atraído la atención de los inversionistas en las últimas dos semanas, las caídas en China durante el mismo periodo han sido más pronunciadas y han prolongado el desplome que ha llevado al índice principal del país a una baja de 22% este año. Esperemos a ver cómo reacciona el gigante asiático ante un reto económico que se presenta en sus dos pilares: exportaciones e inversión.