Por Rodrigo Santamaría

  • Exigencia permanente
  • Avances mínimos

La Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Tamaulipas (Codhet) ha reportado que una de las principales corporaciones contra la que se presentan quejas es Fuerza Tamaulipas, por lo que el nuevo titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), Jesús Martínez y Martínez, tiene ante sí un duro reto.

A lo largo y ancho del estado, los abusos de los elementos de la corporación, que se distingue por tener integrantes que acreditaron un examen de confianza, han sido denunciados y documentados, generando una pésima imagen de una institución en la que se supone la sociedad debe confiar para protegerla.

Los movimientos realizados por el nuevo titular de la SSP en los mandos ya han sido percibidos y aceptados por la sociedad con cierta incredulidad, debido a los antecedentes.

El primero de ellos, anunciado en Reynosa, por el nuevo coordinador regional de Fuerza Tamaulipas, el coronel Irán Martínez Cristóbal, fue la decisión de que los elementos de la institución realicen sus patrullajes sin estar encapuchados. De está forma se busca evitar el riesgo de que al amparo del anonimato los policías puedan excederse en sus funciones como lamentablemente se registró en el pasado.

Otra directriz a la que deberán atender los uniformados, es cambiar su característica agresividad y convertirse en una policía de proximidad, con mayor contacto con la ciudadanía.

La sociedad ha recibido con beneplácito los anuncios, lo mismo el sector empresarial que organizaciones civiles han expresado que lo anunciado es lo mínimo que debe cumplir la corporación, puesto que su función es servir y proteger.

La ciudadanía también ha reconocido avances en seguridad, así como la difícil labor que los elementos de las diferentes instituciones policiacas enfrentan, en un estado que aún sufre los estragos del crecimiento desmedido de la delincuencia organizada y ausencia del estado de derecho ante el vacío de autoridad.

Muestra de lo anterior es la colocación de las cámaras de vídeo vigilancia en el sur centro y norte del estado, las cuales han ayudado a inhibir delitos, han sido eficientes al grado de que la delincuencia se ha encargado de derribar algunos de los postes que soportan esos artefactos.

La disminución de enfrentamientos, así como la captura de cabecillas, armas y drogas son algunos de los elementos que pueden demostrar los avances, sin embargo la percepción ciudadana es que permea la inseguridad, y con razón porque delitos del fuero común se han incrementado y hasta ahora los anuncios de estrategia para combatirlos, se han quedado en palabras.