La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) informó que en 2020, en los países que conforman el organismo se perdieron alrededor de 22 millones de puestos de trabajo y 114 millones en todo el mundo, y a pesar de una recuperación parcial, todavía hay más de 8 millones más de desempleados que antes de la crisis del covid-19, y más de 14 millones más de personas que no buscan trabajo activamente.

De acuerdo con el documento Perspectivas de Empleo 2021, la tasa de empleo (la proporción de personas en edad de trabajar ocupadas) en los países de la OCDE seguirá estando por debajo de los niveles pre pandémicos para fines de 2022.

Además, las horas trabajadas en ocupaciones con salarios bajos se redujeron más de 28 por ciento en los países de la OCDE, 18 puntos porcentuales más que la caída observada entre las ocupaciones con salarios altos.

A esto se suma que el número de jóvenes que no trabajan, ni estudian ni reciben formación (ninis) aumentó en casi 3 millones, revirtiendo la tendencia de la última década. A finales de 2020, la tasa media de ninis de 15 a 29 años, de 12 por ciento, se mantuvo un punto porcentual completo por encima de la del año anterior.

México, el único país sin un esquema de retención laboral

En este contexto, la OCDE destacó que casi todos los países implementaron esquemas de retención laboral durante la crisis del covid-19, México fue el único que no lo hizo y experimentó una de las mayores caídas en las cifras de empleo de toda el área de la OCDE.

En México, a mediados de 2020, la tasa de empleo era 12 puntos porcentuales más baja que la media de 2019 (61.6 por ciento); en contraste, durante el mismo período, la tasa de empleo promedio de la OCDE se deterioró sólo en 5 puntos porcentuales.

El organismo internacional destacó que esta caída particularmente marcada en la tasa de empleo en los primeros meses de la crisis del covid-19 tuvo un fuerte impacto en los ingresos de los hogares, pues entre el último trimestre de 2019 y el segundo trimestre de 2020, en ausencia de una red de seguridad integral, el ingreso bruto disponible de los hogares disminuyó casi 11 por ciento en México, una de las mayores caídas observadas en el área de la OCDE.

Desempleo

En cuanto a desempleo, desde el inicio de la pandemia, en febrero de 2020, la tasa ajustada estacionalmente en México era de 3.6 por ciento; sin embargo, rápidamente saltó a 5.5 por ciento en el pico de la crisis, en junio de 2020, y según los últimos datos disponibles, la tasa de desempleo aún no se ha recuperado y se mantiene en 4.2 por ciento en mayo de 2021. La OCDE señaló que sus proyecciones sugieren que la tasa de desempleo de México aumentará y será 0.5 puntos porcentuales más alta que su nivel pre pandémico en el último trimestre de 2022. Explicó que a diferencia de la mayoría de países europeos, donde las horas perdidas se han explicado por la reducción del tiempo de trabajo de los trabajadores que permanecieron ocupados, en México el ajuste se canalizó principalmente a través del desempleo, que supuso más de la mitad de las horas no trabajadas a lo largo de 2020.

Desempleo en los jóvenes

El organismo apuntó que este efecto fue particularmente marcado entre los jóvenes, ya que en el segundo trimestre de 2020, el desempleo representó hasta 85 por ciento de la caída total de las horas trabajadas en el grupo de edad de 15 a 24 años en México; en contraste, durante el mismo período, menos de la mitad de la disminución de las horas trabajadas en la población de más de 25 años se atribuyó al desempleo. Detalló que esto es probablemente una consecuencia del hecho de que los trabajadores jóvenes tienen contratos menos estables y en los sectores más afectados por la crisis del covid-19.

Acciones

Ante esta situación, la OCDE propuso que la inversión en México se invierta en servicios públicos de empleo y en políticas activas del mercado laboral, pues es esencial en la recuperación para reconstruir mercados laborales inclusivos. Abundó en que estas inversiones son esenciales para ayudar a un gran número de personas que buscan empleo a pasar de sectores en declive a sectores en crecimiento, para ayudar a las empresas a retener y contratar personal, y para brindar apoyo individual intensivo a personas particularmente vulnerables. ​