
Este año Tamaulipas podría recibir menos lluvias que en los dos años anteriores debido a los efectos del fenómeno de El Niño, el cual provocaría una menor formación de huracanes y ciclones tropicales en el océano Atlántico, sistemas que normalmente aportan precipitaciones al estado.
A menos de tres meses de que inicie la temporada de huracanes 2026, el meteorólogo Rubén García, del portal especializado Huracán Info México, explicó que los modelos climáticos estacionales anticipan condiciones poco favorables para el desarrollo de sistemas tropicales en la cuenca del Atlántico, región donde se ubica el Golfo de México y, por ende, Tamaulipas.
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Detalló que la posible presencia de El Niño durante el verano provocaría un incremento en la cizalladura del viento —corrientes de aire fuertes en distintas alturas de la atmósfera— que “desorganizan” las tormentas antes de que logren convertirse en huracanes.
En términos simples, cuando aparece El Niño el Atlántico se vuelve menos propicio para que las tormentas se intensifiquen, por lo que la temporada suele ser más tranquila.
“En los modelos, el ECMWF (modelo europeo) proyecta precipitación por debajo de lo normal en el Atlántico tropical y sobre México, lo que puede ser un indicio de una temporada menos activa de lo normal”, explicó.
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El Niño es un calentamiento anormal de las aguas del Pacífico ecuatorial que altera la circulación de los vientos y las lluvias en distintas partes del planeta. Cuando ocurre, generalmente disminuye la formación de ciclones en el Atlántico, mientras que en el Pacífico oriental se favorece una mayor actividad.
Para Tamaulipas, esto podría traducirse en menos lluvias asociadas a sistemas tropicales entre junio y noviembre, meses en los que normalmente se registran tormentas que aportan humedad al estado.
Los pronósticos climáticos de largo plazo indican que entre junio y agosto podrían presentarse periodos de lluvia por debajo del promedio en el noreste de México, incluyendo Tamaulipas, debido a la menor actividad ciclónica en el Golfo de México.
Posteriormente, entre septiembre y octubre, meses que suelen concentrar la mayor actividad de huracanes en el Atlántico, podría registrarse un ligero repunte de precipitaciones si algún sistema logra desarrollarse cerca del Golfo; sin embargo, el panorama general apunta a una temporada con menos ciclones que en años recientes.
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En noviembre, cuando la temporada entra en su fase final, las lluvias dependerían más de la llegada de frentes fríos que de sistemas tropicales.
El especialista subrayó que, aunque los pronósticos indiquen una temporada menos activa, el riesgo no desaparece, ya que un solo huracán puede provocar lluvias intensas, inundaciones y afectaciones importantes si impacta directamente la costa del Golfo de México.
La temporada de huracanes en el Atlántico inicia oficialmente el 1 de junio y concluye el 30 de noviembre, periodo en el que autoridades de Protección Civil recomiendan a la población mantenerse informada y tomar precauciones, especialmente en los municipios costeros de Tamaulipas.
Por Expreso-La Razón





