
Por El Debate
Nuevo León.- El sueño de Connie Janeth Beltrán Domínguez, la mujer que fue asesinada el martes presuntamente por su esposo, José Ángel Ávalos, era el de ser maestra, pero éste se vio truncado luego de casarse.
El cuerpo de la mujer fue velado ayer en las Capillas Municipales de Zuazua, donde sus familiares la calificaron como una mujer que amaba a los niños, alegre y con una profunda fe de que algún día José Ángel cambiara su carácter.
“Era una mujer maravillosa, muy tranquila, pero eso sí, tenía mucha fe de que Ángel cambiara, nunca pensamos que los problemas entre ellos fueran tan graves”, dijo ayer Víctor Manuel Pérez Cordero, esposo de Tania, hermana de Connie.
El feminicidio ocurrió el martes en el domicilio 3820 de la Calle Valle Claro en la Colonia Real de Palmas en Zuazua. Este sitio se encuentra a un lado de la casa de los padres de Connie.
Según los vecinos, los problemas entre la pareja eran sabidos por gritos y peleas, pero todas ocurridas en el interior del domicilio.
“Sí sabíamos de peleas, pero como algo normal, nunca afuera y nunca vimos algo más, no me imaginé que fueran tan feos los problemas que tenían”, contó una de las vecinas más próximas a Connie.
La victima de violencia familiar tenía cerca de dos meses de vivir en ese domicilio, y al menos un mes de haberse separado de su esposo, en tanto resolvían la disputa legal entre ellos.
A nosotros nos dolió mucho, eramos amigas, desde jovencitas, estudiamos juntas y salíamos, pero desde que se casó cambió mucho, sostuvo otra de las vecinas.
Familiares y amigos coincidieron ayer en que la influencia de José Ángel en Connie fue muy contundente. Señalaron que a él le molestaba que platicara con las personas y prefería que estuviera encerrada todo el tiempo.
“Era extraño, raro, no fumaba ni tomaba, pero era grosero, era violento con ella, tenía arranques, además de que odiaba a los foráneos a muerte”; contó Víctor Manuel Pérez, concuño de José Ángel.
El presunto homicida, quien fue detenido en Durango ayer, trabajaba en una empresa dedicada a la tapicería. Era solitario, de mal carácter, siempre violento en su trato.
Tenía problemas con su carácter, sólo cambiaba cuando estaba con la niña, con ella, era otra persona, agregó Víctor Manuel Pérez.
Tania, hermana de Connie, prefirió no comentar mucho sobre el caso, y sólo abundó en los efectos de lo ocurrido.
Mi hermana ya está descansando, ahora lo que queremos es que Ailyn esté con nosotros, es todo lo que deseamos, comentó.
Una fotografía, ramos de flores y veladoras fueron colocados ayer por familiares, amigos y vecinos en el féretro de Connie en señal de duelo.
Mientras que en la casa de sus padres, a un lado de donde fue asesinada, un moño negro en el barandal del domicilio 3822 mostró el dolor e indignación de la familia.





