
Si alguna vez alguien te sugirió que no comieras rápido, apurado, tal vez sin saberlo te estaba dando uno de los mejores consejos de tu vida. Así que sigue estos consejos para no dañar tu salud al comer apresuradamente
Porque las personas que comen lentamente tienen menos probabilidades de volverse obesas.
Es lo que señala un estudio dado a conocer en las Sesiones Científicas de la Asociación Americana del Corazón.
El estudio se realizo con la participación de 1.083 personas (642 hombres y 441 mujeres), con una edad media de 51,2 años y que en 2008 no tenían síndrome metabólico.
En el experimento, procedieron a dividirlas en tres grupos diferentes, según la velocidad a la que consideraban que comían habitualmente: lenta, normal o rápida.
Tras cinco años de investigación, los científicos llegaron a la conclusión de que aquellos individuos que comían más rápido eran más propensos a desarrollar síndrome metabólico (ocurrió en un 11,6% de las personas que formaban parte de este grupo) que aquellos que comían a un ritmo normal (de este, acabaron con dicho síndrome el 6,5%) o que aquellos que tomaban los alimentos de una forma más lenta (sólo a un 2,3% de estos se les diagnosticó).
Asimismo, asociaron comer más rápido con un mayor aumento de peso, un nivel de glucosa en sangre mayor y también con un incremento de la circunferencia de la cintura.
Según los expertos, lo ideal es que le dediques al menos 30 minutos, ya que, según la revista Harvard Health, 20 minutos es el tiempo que más o menos le lleva al cerebro reconocer que estamos llenos y, si comes rápido, la señal de que has comido suficiente te llegará tarde, cuando hayas ingerido demasiada comida.
Asimismo, deberías masticar entre cinco y diez veces más los alimentos de lo que sueles hacerlo normalmente y, para asegurar una digestión correcta, comer siempre sentado.
Con información de lmneuquen





