Por Jaime Jiménez
Desde el estado de ánimo, los hábitos alimenticios, el ir al trabajo o a la Escuela, el cambio de horario siempre ha perjudicado la vida cotidiana de los ciudadanos, pues al principio cuesta adaptarse a los ajustes del reloj.
Como se sabe desde años atrás que el horario de verano es una forma de ahorrar más energía eléctrica y aprovechar la luz del sol, pero el cuerpo humano tiende a no adaptarse a un cambio tan fácilmente.
“A veces los primeros días nos cuesta mucho levantarnos temprano, porque aún no estamos acostumbrados al cambio de horario y va desde un cambio en nuestro sentido de humor, nos sentimos quizá más cansados e incluso a veces se pierde la concentración”, explicó Javier un ciudadano que salió a pasear con la familia.
Sin embargo, los niños y las personas adultas son los que mayor afectación tiene al hacer un ajuste en su tiempo, pues se tienen que levantar más temprano para ir a la escuela y al trabajo, respectivamente.
En la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, también es un problema para los comerciantes, pues se tendrán que preparar más temprano para abrir sus negocios.
“Afecta más que nada el primer día, pues la verdad no ahorramos energía porque a fin de cuentas es lo mismo, y ahorita que ya está todo caro con mayor razón”, comentó Jorge Hernández, un vendedor de elotes.





