
La sequía extrema que mantiene al río Bravo prácticamente sin escurrimientos en su paso por Tamaulipas tiene un origen que va más allá de la falta de lluvias.
Y es que de acuerdo con el secretario de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social en el estado, Raúl Quiroga Álvarez, el deterioro del principal río fronterizo está directamente ligado a la extracción ilegal de líquido que se realiza aguas arriba, particularmente en Chihuahua, lo que ha impedido que los volúmenes necesarios lleguen hasta la frontera tamaulipeca.
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El funcionario estatal reconoció para Expreso que el fenómeno del aguachicoleo es una realidad documentada y que desde hace casi un año se detectaron múltiples irregularidades durante recorridos de supervisión en cuencas del centro y sur de Tamaulipas.
Es por lo anterior, que señaló que la cuenca del Bravo se encuentra en un estado crítico por estar siendo explotada en grandes dimensiones directamente que es en la Entidad más grande de México.
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“Es una situación que sí se tiene que abundar de más. Esto sucedió en un recorrido que hicimos hace casi un año”, señaló, al recordar que en ese momento se identificaron alrededor de 80 casos de robo de agua tan solo en el Guayalejo, una problemática que, aunque no siempre visible, ha tenido efectos acumulativos severos.
Quiroga Álvarez agregó también que mientras en el sur de Tamaulipas algunos ríos aún presentan escurrimientos y el sistema lagunario se mantiene en niveles históricamente altos, el panorama en el norte es otro muy distinto.
Por Antonio H. Mandujano





