Sembrar flores de muerto es herencia familiar

Por Lourdes Lozada Fernández

Ejido La Libertad.- “Entre flores nos reciben y entre flores nos despiden” en el ejido La Libertad a diez minutos de la capital del Estado, Ciudad Victoria cada año se visten de amarillo y guindo una hectárea completa, ahí donde acuden muchos victorenses a comprar las flores de cempasúchil y la conocida como “mano de león” para llevar a la sepultura de sus seres queridos.

Flores que adornan los altares de muerto tan coloridos como todo lo que huele a tradición mexicana, un escenario mágico multicolor a donde acuden fotógrafos y algún turista para retratar este lugar, captar la selfie o sesiones completas en este lugar poco común en la zona semidesértica que rodea a Ciudad Victoria, lugar que desde hace 30 años trabaja y cosecha durante 100 días Francisco Javier Estrada Ruiz.

El agricultor nos comenta que plantar flores de muerto es ya una tradición que adopto de su hermano hace tres décadas, siembra que han tomado otros productores del ejido la Libertad y Rancho Nuevo, tal vez no deje mucha ganancia pero ya es una costumbre.

Mencionó que sus principales clientes son escuelas de la capital tamaulipeca, florerías y hasta personas de los municipios de Padilla, San Carlos, y Tula quienes viajan en camionetas para llevarse flores y utilizarlos en su altar.

Mis principales clientes son personas de las escuelas, maestros para altares de muertos, florerías y mas que nada personas que vienen para sus muertos, esto debido a que las florerías dan mas cara y aquí se llevan un manojo grande por 200 pesos”.

No cuenta con camiones, ni hace entregas a domicilio, los clientes van hacia su huerta localizada en en el ejido la libertad a 100 metros antes de llegar a la plaza principal camino a los Troncones.

Aquí atendemos desde las siete de la mañana hasta las ocho de la noche, hasta que el sol deje trabajar, esto lo hacemos desde cien días atrás, estas flores llevan un proceso en el que se siembran primeramente en un huerto pequeño y después se trasplantan para esperar su crecimiento y estén en condiciones para ser cortadas”.

La siembra y la cosecha da trabajo a cinco familias del ejido, quienes ayudan a trasplantar las matas a lo largo de una hectárea, regarlas y finalmente cosecharlas para su venta, sin embargo este año estuvo a punto de desistir como consecuencia de la sequía.

La sequía nos pego fuerte, no teníamos agua ni para regar y el canal daba muy poco, sin embargo al ultimo la lluvia nos ayudo y por esto continuamos, este año la flor se vino mas bonita”.

Finalmente el señor Francisco nos dice que cientos de personas acuden para hacer sesiones de fotos o solo tomarse una de recuerdo, los exhorta a ser conscientes, son meses de arduo trabajo para producir la flor.

“Los fotógrafos son bienvenidos pero les pedimos que trabajen con cuidado y respeto y sobre todo sin dañar a las flores que con tanto esfuerzo cuidamos, esto es producto del esfuerzo de varias personas y la venta nos da de comer a varias familias” puntualizó.