Por: Excélsior
México.-Iternet se convirtió en la nueva televisión para la humanidad. Y, como pasó con la caja idiota, los objetivos se desvirtuaron para comunicar, en la mayoría de los casos, lo que se quiere y no lo que se debe, aunado a que deseamos ver noticias más light que de coyuntura, las cuales son muy aburridas.
Ciertas personas visionarias, pertenecientes a la élite política de un país cualquiera que, por motivos de relleno, pero no de realidad llamaremos México, se adelantaron a los demás y supieron que en el futuro debían utilizar dicha plataforma para los objetivos más ruines que a ellos convinieran.
Un día se presenta en lista un nuevo e ideal prospecto para ocupar la presidencia del país. Llamémosle El Anónimo: hombre bien parecido, tal vez no muy informado pero que cumplía con los requerimientos básicos para colocarlo en la silla de primer mandatario; éste se puso las pilas y fue electo a través del voto popular.
El plan original que tenían los de arriba era empoderar la economía a como mejor les acomodara, y si fallaban, pues para eso estaba El Anónimo, que firmó un contrato sexenal, con la mano jurando sobre la Carta Magna y la banda tricolor colocada sobre el pecho, emulando una canana, que defendería los intereses de la nación; de lo contrario, que el pueblo se lo demandara.
Como es de imaginar, los de la élite esperaban que su modelito hiciera bien su trabajo: inaugurar obras, poner buena cara a todo, decir que México iba por buen camino y todo lo que un jefe del Ejecutivo Nacional se supone debería hacer. Pero el hombre era un chiste con patas, y el pueblo se burlaba de él.
Pero toda falla o error significa también un área de oportunidad, y la élite, ni tarda ni perezosa, contrató a un grupo de analistas para que ayudaran ante la crisis de imagen que su empleado padecía. La respuesta de los expertos estaba ni mandada hacer: bajó de un cielo despejado, entre serafines y trompetas.
¿¡Qué no se dan cuenta!? Cada vez que El Anónimo dice o hace algo fuera de lugar, sus videos se hacen virales en redes sociales. Denle por ahí. Ahora indiquen a El Anónimo que ya no se preocupe por ser un excelente estadista político… que se dedique a ser lo que es en realidad; que siga robando cámara”.
Así, la ciudadanía seguiría criticando, compartiendo publicaciones e insultando de la manera más prosaica a su representante: «los mantendremos ocupados. Creerán que con mentarle la madre en el área de opiniones de un video harán el gran cambio que México necesita. Mientras tanto»…
… ellos empecinados en desprestigiar a su presidente, con la cabeza por otro rumbo, le sumamos excelentes cortinas de humo como #LosXVDeRubí: hacemos el caldero de modificaciones legales idóneas para nosotros, y si generamos inflación en el precio de bienes y servicios, o devaluación, ni les va a importar”.
Continuaron los analistas contratados por la élite: «seguimos y seguimos haciendo virales más videos en la red. Que el presidente tenga uno, tras otro y otro escándalo de corrupción, a fin de que el pueblo no tenga ni un momento de ocio para pensar en lo que de verdad fraguamos para el país».
De repente, más o menos por ahí de la mitad de su administración, México ya tendrá más impuestos, subirán los precios de los productos de la canasta básica, recortamos los fondos del Presupuesto para 2017 en materia de educación, salud, deporte, artes, empleo, ciencia, tecnología… piénsenlo: es lo mejor que les sucederá”.
Y si el gobernador de un estado sumido en la pobreza se puede robar más de treinta mil millones de pesos con absoluta impunidad, ¡imagínense lo que ustedes se quedarán! ¡Se trata de un recorte presupuestal a nivel nacional! ¿Dónde quedará tanto dinero? Donde ustedes quieran, chiquitines… donde ustedes quieran.
Además, Estados Unidos —país que está igual de torcido, pero todos lo ven como la nación ideal— nos dará una cátedra de manipulación internacional a través de unas elecciones en las que triunfa un Hitler de la actualidad: ¿para qué dejamos aburridas a las personas, si podemos hacerles un show a través de un simple proceso de comicios?
Resultado: México dejará de recibir inversiones, así como el dinero que mandan trabajadores que radican en la Unión Americana; se devaluará el peso, habrá crisis laboral y educativa, ¿y quiénes lo pagarán? Obvio, los de abajo, que apenas despertarán para cuando ya se la dejaron caer sin miedo y con rencor”.
A manera de protesta, comenzarán las marchas a lo largo y ancho del país. Pero nuestro plan no termina ahí, aseguraron los expertos: «le pagamos a uno que otro muerto de hambre para que roben y saqueen los establecimientos comerciales. Que citen a rapiñas comunitarias por las redes sociales»…
Y verán que un gran contingente de mexicanos se calmará: sentirán que ganaron la batalla por robar pantallas, caguamas, gasolina y demás. Que los establecimientos cierren como sucedió cuando edificamos lo de la supuesta epidemia de la Influenza AH1N1, allá por los tiempos de Felipe Calderón”.
Después, si de plano la cosa se pone muy fea, habremos de mandar a los granaderos para que arresten a cualquier mortal. Y aunque sean testigos de que la violencia genera más violencia —ejemplo: Guerra contra el Narcotráfico—, se querrán levantar en armas, y lo único que generarán será más pobreza.
Y la pobreza es el mejor caldo de cultivo para que generemos oportunidades de asalto en despoblado: los legisladores se darán un bono para que el ‘gasolinazo’ no les cueste; jamás quitamos, aunque lo simulemos, el fuero político; y no perseguimos a nadie acusado de corrupción: nos perseguiríamos todos entre todos”.
Así, pasará otro sexenio en el que se lastimó más a México; para las próximas elecciones, ganará quien nosotros queramos, y diremos que se nos cayó el computo, que hubo un error en las cuentas o cualquier cosa así. Ya lo hemos hecho y los mexicanos no hacen nada…
A veces creemos que la solución está sólo en manos de los funcionarios, sin ver que los políticos son el más claro reflejo de la sociedad para la que trabajan. Necesitamos un cambio y lo necesitamos ¡ya! No una revolución armada, sino una revolución pensada con la cabeza y no con los arranques del espíritu.
Es necesario que todos aportemos nuestro granito de arena desde que salimos de la cama y desde nuestra respectiva trinchera. Y ésta es mi forma de ser partícipe, para enfrentar una actualidad que me deja desilusionado pero no vencido.





