Reprueba CNDH casi todos los penales de Tamaulipas

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Reprueba CNDH casi todos los penales de Tamaulipas

Solo dos penales de Tamaulipas aprueban el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2025 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Nuevo Laredo y Altamira fueron los únicos centros penitenciarios del estado que lograron pasar la evaluación, mientras que Ciudad Victoria (5.26), Reynosa (5.20) y Matamoros (5.04) reprobaron de forma contundente, la calificación promedio de Tamaulipas se quedó en apenas 5.93.

De los cinco centros evaluados en el estado, únicamente Nuevo Laredo con 7.12 y Altamira con 7.10 lograron calificación aprobatoria. Ciudad Victoria con 5.26, Reynosa 5.20 y Matamoros con 5.04 reprobaron, dejando el promedio estatal en 5.93.

En 2024, el promedio general fue de 6.55 de 10 (por encima del 6.03 obtenido en 2023). Las calificaciones por Centro de Ejecución de Sanciones en 2024 fueron: CEDES Altamira: 7.62 (El mejor evaluado del estado ese año); CEDES Nuevo Laredo: 6.60; CEDES Ciudad Victoria: 6.55; CEDES Matamoros: 6.00 (Reprobado en gobernabilidad y reinserción social); CEDES Reynosa: 5.96 (Reprobado, el único centro con calificación negativa en la entidad en 2024.

Aunque aprobó, aún presenta insuficiencias en el programa de prevención y atención de incidentes violentos, deficiencias en material e higiene de las instalaciones, falta de normatividad que rija el centro, inadecuada clasificación de las personas privadas de la libertad y ausencia de programas de atención a adicciones.

Entre sus fortalezas destacan la apropiada atención a la población en relación con la capacidad del centro, higiene en cocina y comedores, ausencia de funciones de autoridad por parte de los reclusos, nula presencia de actividades ilícitas y la inexistencia de cobros, extorsiones o sobornos.

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El penal de Altamira (7.10), sus principales debilidades son la insuficiencia de programas de atención a incidentes violentos, vías limitadas para la recepción de quejas, deficiencias en las instalaciones de alojamiento, irregularidades en la imposición de sanciones, falta de normatividad, reglamentos y manuales, así como deficiente separación entre procesados y sentenciados

Como aspectos positivos se registran la adecuada distribución de la población, la supervisión del titular del centro, higiene en instalaciones médicas, talleres y áreas deportivas, ausencia de autogobierno o cogobierno de los internos, inexistencia de extorsiones o sobornos, integración y funcionamiento del comité técnico, vinculación de las personas privadas de la libertad con la sociedad, atención a mujeres y niños que viven con ellas, y atención a la comunidad y a personas con VIH/sida.

Mientras que los reprobados son: Matamoros (5.04), la calificación más baja, el penal presenta deficiencias graves que afectan la integridad de las personas privadas de la libertad: servicios de salud insuficientes, falta de separación entre hombres y mujeres, ausencia de programas de prevención de violaciones a derechos humanos y de atención a incidentes violentos, así como vías limitadas para la presentación y revisión de quejas.

La supervisión del titular también es deficiente, se suman carencias en alimentación, higiene, comunicación con el exterior e higiene en cocina y comedores.

En gestión interna destacan irregularidades en imposición de sanciones disciplinarias, insuficiente capacitación del personal, deficiencias en integración de expedientes y falta de separación entre procesados y sentenciados.

Los grupos vulnerables resultan especialmente afectados: insuficientes actividades deportivas, atención deficiente a mujeres y menores que viven con ellas, adultos mayores, personas LGBT+, personas con VIH/sida y programas de prevención de adicciones

Por “Milenio”