
Los módulos siete y nueve de la Penitenciaría de la Ciudad de México, mejor conocido como el penal de Santa Martha Acatitla –el penal más antiguo de la capital, inaugurado en 1957–, sufrieron daños estructurales por el sismo, por lo que el primero tendrá que ser demolido y el segundo deberá ser remodelado, señalaron autoridades de este centro de reclusión.
La encargada del despacho de la dirección, María del Carmen Sebastián Pineda, y el subdirector de Conservación y Servicios Generales de la Subsecretaría del Sistema Penitenciario, Juan Pedro Quezada Vázquez, indicaron que por estos hechos más de 109 internos tuvieron que ser enviados a otros penales, mientras el Comité Técnico analiza el proyecto de reconstrucción, así como la asignación de recursos para los trabajos.
Excélsior llevó a cabo un recorrido en el que se constataron los daños ocasionados por el temblor de septiembre pasado.
La encargada del despacho de la Dirección de la Penitenciaría sostuvo que el módulo siete, que ya es inhabitable, forma parte de la estructura original de la llamada zona cuatro, que integraba el dormitorio uno, que en la década de los 90 fue demolido, debido a que estaba en medio de una falla geológica que atraviesa la Penitenciaría de Santa Martha.
Así quedó constatado en una reseña del gobierno capitalino, en el que se precisa que durante la década de los 90 se levantaron otros dos dormitorios, éstos de alta seguridad y que se denominaron dormitorios seis y siete, para alojar 250 internos más.
En 1993 se inauguraron los dormitorios actualmente identificados como ocho y nueve (antes siete y ocho).
En el año de 1998 se inauguró la zona cuatro y ocho del dormitorio cuatro, fueron aislados para crear el dormitorio cuatro bis (actualmente dormitorio seis). En 1999 se inauguró el dormitorio uno bis (actualmente dormitorio siete).
A pesar de estas modificaciones enumeradas, la subdirectora técnica y encargada del despacho de la Dirección de la Penitenciaría aseguró que estos inmuebles colapsados no han tenido un mantenimiento integral desde hace varios años, petición planteada hace varias administraciones, en las que se ha solicitado un presupuesto específico para las reparaciones.
En el módulo siete se pudieron observar techos agrietados y dañados por la humedad, mientras que el piso presentaba declive y cuarteaduras, tanto en pasillos como en celdas.
En el caso del módulo nueve, colapsó una barda lineal de más de 50 metros, misma que puede ser reconstruida y donde nuevamente pueda ser ocupada por los internos.
LA MÁS AFECTADA
La Penitenciaría capitalina fue el penal –de los 10 que hay en la ciudad– más afectado por el sismo, pero también en el Reclusorio Oriente en su pasillo principal de acceso y parte del penal femenil de Tepepan se registraron daños estructurales mínimos, pero no ponen en riesgo la vida de los internos, informó durante este recorrido Juan Pedro Quezada Vázquez, subdirector de Conservación y Servicios Generales de la Subsecretaría del Sistema Penitenciario.
El funcionario abundó que después del temblor se solicitaron peritajes al Instituto para la Seguridad de las Construcciones y sólo se determinó demoler el módulo siete de la penitenciaría.
El miércoles pasado el Comité de Emergencia del Sistema Penitenciario sostuvo una reunión, en la que fue ingresado el proyecto de construcción y remodelación para estos dos módulos, mismos que serán analizados y posteriormente se dará un veredicto.





