Por Prensa Libre
Al hablar del momento actual de su carrera, el zurdo de Manacor explicó que ya fue el mejor tenista del mundo, logró mucho más de lo pensado y ahora ve el tenis de manera diferente de cuando tenía 22 o 23 años.
“Me quedan unos años con objetivos ambiciosos pero no tan ambiciosos como para acortar mi carrera”, dijo.
Horas antes de debutar en Acapulco ante un rival que se decidirá en el sorteo de esta tarde, el ganador de 14 Grand Slams confesó que está bien de salud, pero no puede hablar del futuro porque el año pasado sufrió lesiones cuando mejor estaba.
Al referirse a su tío y entrenador Toni Nadal, que anunció que este será el último año como jefe del equipo de Rafa, el jugador confesó que se siente mejor cuando la gente a la que quiere es feliz y si eso lo hace feliz le parece bien.
“Ha estado toda mi vida conmigo y con él la relación ha sido un poco más especial que con el resto de mis tíos porque he convivido diariamente con él y le estoy muy agradecido por todo lo que ha hecho por mí”, dijo. Toni es libre, como ha sido siempre, de tomar sus propias decisiones y elegir lo que le haga más feliz”, afirmó.
Al razonar sobre las posibles razones de Toni, sugirió que tal vez llegó el momento de que dedique más atención a otras de sus prioridades, la Academia y su familia.
“Tiene tres hijos, dos de ellos juegan al tenis y seguro que le gustará seguir de cerca sus evoluciones porque a él lo que le gusta es trabajar en la formación”, reveló.
Nadal trabaja en Acapulco con los entrenadores Carlos Moyá y Francis Roig y al hablar de la temporada 2018 dijo que cuando se acerque hablará de ello porque no sabe si los dos estrategas estarán disponibles.
Habrá que hablar con Francis y con Carlos. Francis también tiene una Academia y Carlos, una familia con tres hijos. No sé si necesitaré a alguien que me pueda ayudar algunas semanas pero será algo puntual”, explicó.





