¿Qué parte de la salud es más importante?

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¿Qué parte de la salud es más importante?

Primeramente definamos lo que se entiende por salud. La OMS lo plantea de la siguiente manera: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». Esta definición es, a mi ver, justa en cierto grado, ya que engloba de manera general lo que todos consideramos y anhelamos alcanzar, aunque para muchos pareciera un estado cuasi místico o milagroso.

Me gustaría compartir con ustedes una definición más profunda del concepto de salud y de manera muy general poder verla desde otra perspectiva. Así que, comencemos.

La salud comienza desde adentro hacia afuera, no al revés.

Una buena salud comienza con una buena salud gastrointestinal. Comenzando por la boca, pasando por el esófago, estómago, llegando al intestino delgado y grueso, y concluyendo con el ano. Aunque en las líneas anteriores esté pasando por alto algunos otros órganos de suma importancia, quiero ser claro al decir que si nuestro sistema digestivo no está bien, probablemente también otros órganos no lo estarán y nuestra salud general también padecerá.

Constantemente nuestro sistema inmunológico podrá estar combatiendo infecciones, podríamos estar sufriendo problemas bucales, reflujo o acidez estomacal, además de cierto grado de inflamación intestinal que podría generar desde gases, cólicos, diarreas o estreñimiento; y por si fuese poco, concluir con unas heces malolientes. ¿De qué manera se puede prevenir o incluso, en el mejor de los casos, revertir alguno de estos problemas antes mencionados? ¡Mejorando nuestra alimentación! Debemos de estar dotados de genética como para llevar una mala alimentación por décadas y no enfermarnos nunca de nada, lo cual, no descarto que existan casos de personas así, pero creo que son contadas excepciones.

Si quieres mejorar tu salud general, puedes comenzar mejorando tu alimentación. ¿De qué forma? Lo ideal sería que acudieras con tu nutriólogo de confianza para que te ayudase con esto, pero si tu intención es mejorar en este preciso momento, puedes comenzar con algo que me gusta denominar «Vía del cambio por ruta negativa», en vez de pensar «¿qué más puedo agregar a mis comidas para hacerlas más saludables?», comienza por retirar alimentos o sustancias que puedan estar ocasionándote problemas: alimentos ultraprocesados, refinados, exceso de sal y azúcar, el alcohol y por supuesto también el cigarro.

Para mejorar nuestra alimentación, basta por comenzar a comer más proteínas de origen animal, vegetales, frutas, tubérculos, cereales y legumbres integrales, además de alguna buena dosis de lácteos. Con esto bastará para obtener suficientes proteínas, ácidos grasos esenciales e hidratos de carbono de buena calidad.

El físico importa, pero también la calidad de tus pensamientos.

No es novedad que el sedentarismo esté causando serios problemas de salud en la población de manera global. El legado genético de la naturaleza humana es ser una especie físicamente activa que se mantiene sana a través del movimiento. Antaño, el movimiento era menester para conseguir comida, en la actualidad ya no es así; basta levantar el teléfono o dar click en una pantalla para que la comida llegue a nosotros sin apenas movernos de nuestros lugares.

Este desajuste entre comer sin apenas movernos está ligado a enfermedades como la diabetes, la hipertensión y la infertilidad, entre otras. Se debe reconsiderar volver al movimiento general para recuperar lo que con facilidad se pierde: la salud. Me refiero a volver a caminar, correr, andar en bicicleta, sin olvidar que la ciencia nos muestra que el ejercicio de resistencia (levantar objetos pesados) no solo moldea nuestro físico para vernos mejor y ser más fuertes, sino que mejora también nuestros huesos, previene el envejecimiento prematuro y promueve la neuroplasticidad cerebral, lo cual significa que el cerebro mejora la calidad de sus funciones neuronales y pensamientos, por ende, el movimiento ayuda a tener mejor calidad de pensamientos que el sedentarismo.

Ahora bien, cómo podemos darnos cuenta, todo está ligado. Si mejoras tu alimentación, comienzas a moverte más y a ejercitarte con frecuencia, tu cuerpo cambiará al igual que tus pensamientos. Pero aquí no termina todo.

¿Es esto suficiente para tener una mejor calidad de pensamientos?

Desde mi punto de vista, la respuesta es NO. Sé que muchos no estarán del todo de acuerdo con mi opinión, pero es que también pienso que abrazar alguna filosofía de vida es esencial para la salud de nuestro cerebro y sus pensamientos. Y cuando hablo de algún tipo de filosofía, no me refiero a estudiar de lleno alguna corriente filosófica, sino a que comiences a definir qué cosas suelen ser buenas para ti y cuáles no. De esta manera podremos lograr la excelencia y la sanidad mental a través del esfuerzo y el tiempo. Si mi filosofía de vida es mejorar mi alimentación, mi físico y la calidad de mis pensamientos, entonces, tengo que comenzar a preocuparme por las cosas que puedo controlar de todo eso y por otro lado, dejar de preocuparme por algunas cosas que no estén bajo mi control. Así que, no es sólo lucir bien por fuera, sino también por dentro junto a tus pensamientos.

El entorno: tu aliado o tu enemigo

En ocasiones, cuando las personas deciden mejorar sus hábitos alimenticios o de ejercicio, la primera barrera que suelen tener no son siquiera sus pensamientos, sino es el entorno. ¿A qué me refiero con el entorno? Al lugar, las personas o costumbres a las cuales estamos sometidos y que nos presionan de cierta manera. Nunca faltará la persona que comience a criticarte por no comer alimentos ultraprocesados o beber alcohol; nunca faltará quien trate de impedir que salgas a correr o ir al gimnasio; nunca faltará en tu trabajo quien siempre lleve alimentos o bebidas ricas en azúcar y te invite diciéndote «¡Anda! Solo una!». Todo esto es una presión constante al individuo, que bien, si la persona no está rodeada de otras personas que le asistan y le ayuden a mejorar, difícilmente logrará salir de ese entorno.

La verdad es que no siempre podrás solo con todo. Se requiere constantemente de ayuda e impulsos de otros para hacer las cosas mucho más amenas y de alguna manera más sencillas. Optar por mejorar los lazos sociales siempre será una buena opción si es que deseas mejorar tu salud.

Por otro lado, aunque es más complejo, generar y sostener hábitos nuevos requerirá un esfuerzo extra. Busca y encuentra la manera de hacer un nuevo hábito de manera atractiva. Puedes comenzar por invitar a tu familia o amigos a mejorar sus hábitos contigo; o bien, puedes ir cambiando alimentos ultraprocesados provenientes de cajas a alimentos más frescos y naturales de manera progresiva hasta que las comidas sanas sean parte de ti; además, seguro puedes aplicar «la regla de los dos minutos», basta hacer dos minutos de ejercicio por día. ¡Sí! ¡Con eso es más que suficiente cuando se quiere lograr un cambio permanente! Seguro que al comienzo los dos minutos serán retadores, pero después tal vez ya no lo sean y optes por tres, y así sucesivamente hasta hacer parte de ti el ejercicio.

Por último, referente a tu trabajo o lugares que frecuentes, tal vez tengas frente a ti una excelente oportunidad para aprender a decir «No, gracias». Verás que con el paso del tiempo, tú reforzarás tu carácter de cambio y, tarde o temprano, serás ejemplo para las personas de tu entorno.

Con este artículo pretendo dejar claro que todo en nuestro cuerpo es importante. Todo lo que conlleve a un bien general y a una buena salud es importante. ¡Todo cuenta! No hay cosa más importante en la salud que cada complemento. Tu salud gastrointestinal, tus músculos, tu cerebro y tus pensamientos, sin olvidarnos de nuestro círculo social y el entorno en el que nos desenvolvemos.

Todo debe estar en su justa medida y armoniosamente.

POR AGENCIAS