
A pesar de que los casos de gusano barrenador del ganado continúan a la baja en Tamaulipas, las autoridades pecuarias reconocieron que algunos productores optan por atender por cuenta propia las heridas y posibles infestaciones en sus hatos sin reportarlas oficialmente, una práctica que podría dificultar el monitoreo sanitario y el control real de la enfermedad en la entidad.
El subsecretario de Desarrollo Pecuario y Forestal, Cuauhtémoc Amaya García, señaló que, aunque se han detectado repuntes menores en algunos municipios, la estrategia implementada ha permitido mantener una tendencia descendente, alcanzando actualmente un acumulado de 112 casos en el estado, cifra que refleja los avances en las acciones de contención realizadas en coordinación con asociaciones ganaderas y universidades.
El funcionario estatal enfatizó que uno de los principales desafíos actuales es lograr que los ganaderos notifiquen de manera inmediata cualquier sospecha de miasis para que las muestras puedan ser analizadas por laboratorios especializados.
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Explicó que cuando el productor atiende al animal y extrae la larva, la única manera de conocer el comportamiento real de la enfermedad es mediante el reporte formal. Ante la dispersión geográfica de los casos, Amaya García admitió que resulta imposible que el personal veterinario acuda de inmediato a cada predio, razón por la cual se ha capacitado a los propios criadores para identificar síntomas y tomar adecuadamente las muestras biológicas cuando se presenten situaciones simultáneas en distintas regiones del estado.
Finalmente, el titular de la subsecretaría destacó que las campañas de control en Tamaulipas continúan reforzándose mediante fumigaciones terrestres, tratamientos preventivos y la participación activa de estudiantes de la Universidad Autónoma de Tamaulipas en labores de apoyo sanitario en el campo.
Asimismo, Amaya García rechazó categóricamente que exista un desabasto de medicamentos para la atención de heridas, desmintiendo las versiones de algunos productores que señalaron supuestas dificultades para conseguir los productos químicos y larvicidas utilizados en las curaciones de los animales.
Por “Milenio”





