Crepuscular ambrosía

Yo no sé amar como ama una mujer dócil,
yo amo con la potencia de un avispero enardecido
que no se perturba en la humedad de un beso,
si no con el espasmo que trastoca la entrepierna
cuando su atezada mirada me subyuga.

No amo la virtud de una rasa caricia,
amo la constante de su bisbiseo
con el vocablo ardiente del respiro
que desazona el sigilo de mis íntimos afectos.

Amo el misterio de una lánguida sonrisa
y el grito encasquillado en una garganta dolida,
amo el aroma de las rosas mustias
y el plañido de las aves nocturnas.

Amo las estrías que dejaron las heridas vividas,
lamo la secreción salada de una pupila dilatada
catando la amargura del instante vejado.

Amo así con esta furia sutil que corrompe
hasta el hálito que pronuncia su nombre.

Juany Hernandez

Derechos Reservados de Autor.

Cd. Reynosa Tamaulipas, México.

Proclama eterna