
La sexualidad es una parte esencial de nuestra vida, pero aprendemos a mirarla de frente generalmente en la edad adulta y tras un proceso de exploración y búsqueda propios. Lo estudiamos como conducta reproductiva de la que depende la especie humana, pero no como el acto social, fuente de amor y placer, que le son inherentes.
Según la sexóloga y terapeuta especializada en parejas Marina Castro, “actualmente en la sociedad hablamos mucho de sexo, está muy presente… pero lo está desde el fanfarroneo, desde la broma y no desde la profundidad de qué implica la sexualidad para mí, cómo la vivo, qué es para mí el buen sexo y qué tiene que ocurrir para tenerlo, para qué tengo relaciones sexuales con otra persona… y sobre todo no hablamos desde la conexión con el otro, de lo que me gusta y lo que no, de las expectativas que tengo, lo que genera muchísima frustración y problemas en el ámbito íntimo”.
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Históricamente la sexualidad se ha vivido de maneras muy diferentes. A épocas de intensa euforia y liberación le han seguido años de puritanismo y represión. En la actualidad parece que estemos viviendo un momento de aceptación y exposición nunca vistas, con el surgimiento de variedad de movimientos e incluso roles de género que no habían recibido denominación hasta nuestros días.
En un presente acelerado y vertiginoso, los jóvenes, más audaces y curiosos, se atreven a definirse como ‘de sexo fluido’. Se visibilizan prácticas sexuales que jamás habrían podido ver la luz hace una década. Se ofrecen espacios para el disfrute de un sexo libre, las redes sociales hierven de exhibicionismo, escuchamos música explícita que tarareamos machaconamente sin hacer un verdadero análisis del mensaje… y, sin embargo, somos incapaces de mantener una conversación abierta y sincera con nuestros hijos o incluso con nuestros iguales.
Sergio Fosela, sexólogo y terapeuta sexual madrileño, cree que “nos quedamos en la superficie. Buscamos tips sexuales, impersonales, generales y rápidos aunque eso nos homogeneice, porque lo contrario supondría hacer un trabajo personal que sí implica esfuerzo, tiempo y dedicación personales”.





